Energía

Iberdrola confirma que solicitará la ampliación de la vida útil de todas sus centrales nucleares en España

Central nuclear de Cofrentes - Foto de Iberdola

El presidente de la eléctrica, Ignacio Sánchez Galán, defiende que las plantas pueden operar de forma segura entre 60 y 80 años. Tras el movimiento iniciado en Almaraz, la compañía planea extender la operatividad del resto de sus activos nucleares para asegurar precios competitivos frente al gas y garantizar la estabilidad del sistema eléctrico.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ha expresado la intención de la compañía de solicitar la ampliación de la vida útil del resto de las centrales nucleares españolas cuyo cierre está programado para la próxima década. Este anuncio se produce tras la petición formal ya realizada para la planta de Almaraz, en Cáceres, consolidando un cambio de rumbo en la estrategia de la eléctrica respecto al calendario de cierre pactado.

Durante un encuentro con analistas, Galán ha argumentado que la mayor parte de las instalaciones nucleares están técnicamente capacitadas para operar entre 60 y 80 años. "Este es un proceso que está en marcha; el Consejo está analizando este tema y ya hemos aportado toda la información que han solicitado", ha confirmado el directivo, vinculando la decisión a la necesidad de mantener un mix energético equilibrado.

Un calendario de cierres en el horizonte

La decisión de Iberdrola afecta directamente a los planes de desmantelamiento previstos para el periodo 2030-2035. Entre las plantas más próximas a su fecha de clausura teórica se encuentran Ascó I, propiedad de Endesa, prevista para octubre de 2030, y Cofrentes, en Valencia, programada para noviembre del mismo año.

A estas les seguirían, según el plan actual, Ascó II y Vandellós II en 2032, y finalmente la central de Trillo en 2035. La propuesta de Iberdrola busca evitar que estos activos dejen de producir energía, reivindicando su carácter de infraestructuras necesarias, seguras y eficientes.

El impacto en el precio de la energía y los impuestos

Sánchez Galán ha hecho especial hincapié en el ahorro que supone la energía nuclear frente a tecnologías basadas en combustibles fósiles. Según el presidente de la energética, las nucleares permiten bajar los precios al ser más económicas que las plantas de gas: "Los países europeos sin centrales nucleares tienen precios estructuralmente altos. Italia y Alemania tienen una energía unos 20 euros más cara en comparación con España y Francia", ha subrayado.

En este sentido, Galán ha defendido que los países que optan por una combinación de energía nuclear y renovables logran precios finales más bajos para el consumidor. No obstante, ha lamentado la imposición fiscal enorme que soporta esta tecnología en España, cifrándola entre 30 y 35 euros por megavatio hora, lo que supone tres o cuatro veces más en comparación con lo que tienen otros países vecinos.

Adaptación al marco regulatorio en España

Al ser cuestionado sobre el impacto de las recientes decisiones regulatorias en España, Galán ha asegurado que la compañía mantiene una gestión adaptativa. Ante la reducción de presupuestos para operaciones y mantenimiento, así como la limitación del gasto de capital (capex), Iberdrola ajustará sus inversiones al marco establecido.

Sin embargo, el presidente ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad a los inversores al precisar que el negocio regulado en España representa menos del 20% de la base de activos regulados (RAB) de la multinacional.