CEIM sitúa el cierre de Almaraz como riesgo estratégico para la industria y el suministro energético de Madrid

Miguel Garrido, presidente de CEIM, y Fernando Sánchez, presidente de la plataforma Sí a Almaraz y al Futuro, durante la apertura de la jornada

La patronal madrileña y la plataforma “Sí a Almaraz, Sí al Futuro” abren una jornada en Madrid para confrontar, con criterios económicos y técnicos, los escenarios de continuidad o cierre de la nuclear en España.

La Confederación Empresarial de Madrid (CEIM) abrió este viernes 30 de enero en la capital la jornada Industria, energía y futuro: el valor estratégico de la nuclear en España con un mensaje central: en un ciclo marcado por la volatilidad y la electrificación creciente, la potencia firme vuelve a ser una variable crítica para la competitividad. El presidente de CEIM, Miguel Garrido de la Cierva, y el presidente de la plataforma Sí a Almaraz, Sí al Futuro, Fernando Sánchez, pidieron abordar el debate sobre Almaraz desde el rigor técnico y el interés general.

En su intervención inicial, el presidente de CEIM, Miguel Garrido, enmarcó el debate en un contexto de autonomía estratégica y aumento de la incertidumbre, dos factores que —subrayó— erosionan la inversión y la planificación empresarial a largo plazo. Desde esa premisa, defendió que la estabilidad energética se ha convertido en un activo equiparable a la fiscalidad o la seguridad jurídica para sostener crecimiento, innovación y empleo.

Garrido situó el foco en Almaraz, primera central que, según el calendario gubernamental, iniciaría el apagado. Argumentó que la decisión trasciende el perímetro extremeño: afecta al sistema eléctrico nacional y tiene impacto directo en la Comunidad de Madrid por su mix de suministro. En su exposición, recordó que una parte relevante de la electricidad consumida en la región procede de Almaraz y Trillo, y advirtió de que prescindir de esa aportación tensionaría la garantía de suministro en un territorio de alta demanda, con expansión de centros de datos, actividad industrial y nuevos desarrollos urbanísticos.

El presidente de CEIM adelantó además el planteamiento que vertebra el análisis técnico presentado durante la jornada: el cierre de Almaraz, sostuvo, puede implicar un doble efecto no deseado —más emisiones y mayor coste— si la sustitución recae en tecnologías con mayor huella o precio marginal más elevado. En esa línea, defendió la central como “energía estable y competitiva”, resaltando su seguridad operativa bajo controles y su papel como elemento de equilibrio del sistema. CEIM ya había defendido públicamente estas tesis en comunicaciones previas vinculadas a la central.

Tras Garrido, tomó la palabra Fernando Sánchez, presidente de Sí a Almaraz, Sí al Futuro, que agradeció la implicación de CEIM y planteó el eje de la jornada como una comparación entre dos escenarios —continuidad o cierre— que, a su juicio, siguen siendo plausibles. Para Sánchez, la decisión es “esencial” para la comarca de Campo Arañuelo y para Extremadura, pero también para Madrid y el conjunto de España, por su impacto sobre el precio de la luz, la seguridad de suministro y la autonomía energética.

En clave territorial, Sánchez puso el acento en las consecuencias socioeconómicas de un cierre: empleo directo e indirecto, actividad auxiliar y efecto sobre la despoblación. Como alcalde de un municipio del entorno, reivindicó que el debate incorpore la voz del territorio y describió un respaldo social amplio a la continuidad de la planta entre comerciantes, agricultores, estudiantes y pequeñas empresas de la zona.

El dirigente de la plataforma conectó además el futuro de Almaraz con la capacidad de atraer inversión industrial. Citó el interés de grandes proyectos vinculados a centros de datos en el entorno de Navalmoral de la Mata y defendió que la disponibilidad de energía “limpia, estable y fiable” influye en la decisión de los inversores. En paralelo, sostuvo que Madrid necesita potencia firme para competir por proyectos intensivos en consumo eléctrico.

Ambos oradores coincidieron, con matices propios, en una idea que se repetirá previsiblemente a lo largo del programa: la discusión sobre la nuclear no es solo tecnológica, sino económica y estratégica. Garrido pidió “aparcar prejuicios ideológicos” y decidir con base en evidencia; Sánchez insistió en que el cierre aumentaría la dependencia de combustibles fósiles y agravaría el riesgo territorial en zonas ya tensionadas por la pérdida de población.