El uso de carbón en la producción eléctrica de la Unión Europea se desploma a mínimos históricos
El uso de carbón en la generación eléctrica de la UE cayó al mínimo histórico del 9,2% en 2025, según Eurostat. Tras aportar un tercio de la electricidad en 1990, hulla y lignito son relegados por las renovables y la nuclear.
La transición energética acelera el declive de los combustibles fósiles en el continente. El uso de carbón para la generación de electricidad en la Unión Europea cerró el ejercicio 2025 en un mínimo histórico del 9,2% sobre la producción bruta total, según los datos oficiales publicados este jueves por la oficina estadística comunitaria, Eurostat.
En concreto, la hulla (carbón bituminoso) aportó 105.601 gigavatios hora (GWh) al mix eléctrico europeo, lo que representa un 3,7% del total, mientras que el lignito sumó 154.186 GWh, equivalentes al 5,5%. Si en 2024 la cuota conjunta de ambos minerales se situó por primera vez por debajo del umbral del 10%, la tendencia a la baja se ha profundizado a lo largo del último año.
De pilar energético en 1990 al séptimo lugar en la actualidad
El retroceso del carbón refleja la transformación del modelo energético europeo en las últimas tres décadas. En 1990, el conjunto del carbón representaba más de un tercio (más del 33%) de toda la electricidad generada en la UE, situándose la hulla y el lignito como la segunda y tercera fuente de energía más importantes del bloque, respectivamente.
Sin embargo, para 2025 la hulla y el lignito han quedado relegados a la séptima y sexta posición en la cesta energética, superados por la energía nuclear (que sobrepasó al carbón en 1994), el gas natural (en 2019), la hidroeléctrica y la eólica (en 2023) y la energía solar (en 2024).
Cae el consumo global y solo 8 países mantienen la producción
El hundimiento de la quema de carbón para producir electricidad coincide con cifras inéditas en su consumo general. En 2025, el consumo de carbón bituminoso se redujo hasta los 107 millones de toneladas, mientras que el de lignito cayó a 184 millones de toneladas, marcando los registros más bajos de la serie histórica.
El informe de Eurostat resalta además el avance del apagón del carbón en los Estados miembros. Países como Portugal erradicaron la hulla para la producción eléctrica en 2021, mientras que Eslovaquia puso fin a la extracción de lignito en 2024, reduciendo a solo 8 los países de la UE que aún mantienen la producción activa de este combustible.