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Pascual urge al Gobierno a rebajar el IVA de los alimentos básicos y los impuestos al transporte ante el conflicto en Irán

Familia haciendo la compra en supermercado - Foto de Gustavo Fring de Pexels

El presidente de la compañía láctea Pascual, Tomás Pascual, ha hecho un llamamiento directo al Ejecutivo para implementar medidas fiscales urgentes que amortigüen el impacto económico derivado de la guerra en Irán. Durante su intervención en el encuentro informativo ‘El sector agroalimentario en España 20 años de transformación’, el directivo ha señalado que existe una "oportunidad clara" para reducir el IVA en los productos de primera necesidad y aliviar la carga impositiva sobre el sector del transporte. 

Pascual advierte de que cualquier incremento en los costes operativos de las empresas termina repercutiendo inevitablemente en el bolsillo del consumidor final, por lo que reclama una "visión global" de los mercados para proteger a las rentas más vulnerables.

La inestabilidad geopolítica en Oriente Próximo ha encendido las alarmas en la industria agroalimentaria española debido a su efecto inmediato en los costes logísticos y de producción. Alineado con las reivindicaciones de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), el presidente de Pascual defendió que la ley permite un margen de maniobra suficiente para actuar sobre la fiscalidad de los alimentos básicos. Aunque no concretó si el tipo impositivo debería situarse en el 0%, sí enfatizó que la rebaja del IVA es una herramienta de justicia social necesaria en el contexto actual de incertidumbre energética.

El transporte como eslabón crítico de la cadena de valor

Otro de los pilares de la propuesta de Pascual se centra en la fiscalidad energética que asfixia al sector del transporte. Ante el previsible encarecimiento del combustible por el conflicto iraní, el directivo consideró que "tiene todo el sentido" aplicar una reducción de impuestos para evitar un colapso en la distribución. Al ser una cadena de valor integrada, el alivio fiscal a los transportistas se traduce directamente en una mayor estabilidad de precios en el lineal del supermercado.

Esta medida no solo beneficiaría a la industria manufacturera, sino que actuaría como un cortafuegos contra la inflación en un momento en que la logística es más estratégica que nunca.

Impacto en las previsiones y presupuestos de 2026

En cuanto a la situación interna de la compañía, Tomás Pascual reveló que, aunque el conflicto en Irán "todavía no" ha impactado de forma directa en sus resultados, la empresa ya está revisando sus previsiones presupuestarias para 2026. La mayor preocupación reside en la volatilidad de los suministros energéticos, lo que obliga a las corporaciones a mantener planes de contingencia constantes. La estrategia de la firma láctea pasa por absorber los costes en la medida de lo posible para evitar trasladarlos a los precios de venta, aunque reconoció que esta capacidad de resistencia dependerá exclusivamente de la duración y la intensidad de la crisis bélica.

El factor divisa: La compensación del dólar

A pesar del escenario pesimista, el directivo señaló un factor financiero que podría actuar como contrapeso: la actual depreciación del dólar. Este movimiento en los mercados de divisas favorece las importaciones de determinadas materias primas, lo que podría "compensar en parte" el encarecimiento de la energía y otros insumos.

No obstante, Pascual insistió en que los mecanismos de mercado no son suficientes por sí solos y que el Gobierno debe poner el foco en políticas que garanticen la viabilidad de la industria alimentaria española frente a shocks externos imprevisibles.

Un llamamiento a la protección del consumidor final

Para concluir, el presidente de Pascual reiteró que el sector agroalimentario ha aprendido a competir en entornos de alta volatilidad, pero que la eficiencia empresarial tiene un límite. La petición de bajar impuestos no es solo una medida sectorial, sino una defensa del poder adquisitivo de los ciudadanos. Una fiscalidad más ligera en alimentación y transporte permitiría a España mantener su competitividad y asegurar que los productos de primera necesidad sigan siendo accesibles, evitando que las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo deriven en una crisis social de consumo a nivel nacional.