Algunas suertes del toreo que se practican como espectáculo
En otro artículo de fecha (8-5-2026), hicimos referencia de algunas suertes que se realizaban en tiempos lejanos en festejos taurinos, prácticamente casi todas en desuso y rechazadas por el sufrimiento para los animales, y por supuesto del peligro para las personas. La Fiesta de los Toros hay que catalogarla como un arte sublime, nunca como una salvajada.
Diremos que, desde siempre en las fiestas taurinas ante los públicos, han tenido diversidad de opciones como de su práctica, en su mayoría también llamadas suertes. Prueba de ello, en algunas ciudades y muchos pueblos españoles todavía se celebran sus tradicionales “encierros” de toros sueltos por las calles conduciéndolos por gentes corriendo hasta la plaza, para después allí lidiarlos y estoquearlos por toreros profesionales, previamente anunciados legalmente, cada vez con más raigambre y clamor de los aficionados. El encierro más antiguo que consta oficialmente es de Cuellar (Segovia), dista desde el año 1215. Los más populares en nuestro país, son los de Pamplona- También se celebran en algunos lugares de Francia y México.
Al igual que Los Forcados, originarios del país vecino portugués, con una antigüedad desde el año 1836, reinando María II de Portugal, estas suertes a su ejecución se les llaman “pegas”, solo se realizan en festejos con rejoneadores y las astas de los toros recortadas, aquí en España muchas corridas de rejones también son practicadas. Las referidas suertes las ejecutan hombres (ocho en total la cuadrilla) todos amateurs, que exponen sus vidas delante un toro bravo sin engaño alguno, hasta ser dominado e inmovilizado por la fuerza.
También destacaremos otra suerte con gran aceptación, denominada; “el arte de los recortadores”, antes llamada el arte del recorte. Suerte que conlleva otras variantes como; el concurso de la anilla y lazo (en el sur de Francia es muy asiduo su celebración, a veces con ganado autóctono). Sus practicadores son personas de tremendo arrojo, verdaderos gimnastas, además llenos de arte y torería, aunque se salgan un poco de los cánones y reglas de lo que llamamos el toreo, pero sintonizan con la más genuina tradición taurina española, por ser una suerte que nos hacen recordar el principio de las corridas actuales, incitando la embestida del toro a cuerpo limpio sin ayuda de engaños como antiguamente se hacía en los primeros siglos de la tauromaquia. No deja de tener enorme riesgo, han sido bastantes los lesionados y fallecidos practicándola, dado a los saltos y quiebros esquivando al animal.
Igualmente diremos que, existe otra suerte creada entre los siglos XIX y XX en la baja Andalucía, llamada; “el acoso y derribo de las reses”, principalmente con ganado bravo, extendiéndose con posterioridad por otras tierras y centro del país. Dado a la escasez entonces de placitas de tientas en las ganaderías, era una forma de probarle la bravura a las reses en campo abierto para su selección, llevándose a cabo por dos jinetes montados en sus cabalgaduras denominados, ejecutor o garrochista y amparador, los que les hacían correr al animal por delante de ellos en un terreno llano y despoblado de árboles, hasta ponerse a la altura del mismo que, con las garrochas que portan los caballeros, aprovecha el ejecutor a empujarle en la parte trasera hasta derribarlo, denominada; “la echada”, sin que sufra el animal, mientras el amparador protege la acción, integrándolo de nuevo al grupo de sus hermanos de camada. Ahora está orientada como un deporte competitivo.
Quiero aclarar que, las suertes relacionadas, se siguen haciendo porque no sufre daño alguno el animal, solamente es probarle la bravura por su raza y condición.