La decisión se ha adoptado tras la reunión celebrada por la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, que ha catalogado el encuentro como partido de alto riesgo. En este contexto, el club blanco ha atendido la recomendación formulada por la Policía Nacional, optando por la celebración del encuentro a puerta cerrada como medida preventiva.
Desde la entidad madridista se ha informado asimismo de que el importe de todas las entradas adquiridas será devuelto de manera inmediata y automática, sin necesidad de que los compradores realicen ningún trámite adicional. En el caso de los abonos regulares, el importe correspondiente a este partido se compensará en la renovación de la próxima temporada.
El Real Madrid no ha ofrecido más detalles sobre la operativa del encuentro ni sobre posibles medidas adicionales de seguridad, limitándose a subrayar que la decisión responde exclusivamente a criterios de prevención y seguridad, en coordinación con las autoridades competentes.
El partido, correspondiente a la fase regular de la Euroliga, se disputará conforme al horario previsto y podrá seguirse a través de los canales oficiales de retransmisión.