El viaje de un genio de Amberes a Génova y Londres, la muestra reivindica la proyección internacional de uno de los grandes maestros del Barroco.
La exposición reúne 58 obras maestras procedentes de instituciones de primer nivel, entre ellas el propio Museo del Prado, y traza un recorrido por las distintas etapas vitales y artísticas del pintor flamenco, con especial atención a su estancia en Italia y su posterior consolidación en la corte inglesa.
La etapa genovesa, clave en la evolución artística de Van Dyck
Uno de los ejes centrales de la muestra es la importancia decisiva de los años que Van Dyck pasó en Génova, donde residió durante seis años. Según han señalado los organizadores, el artista quedó profundamente impresionado por la luz, la riqueza y el refinamiento de la ciudad, elementos que marcaron de forma definitiva su obra.
Durante este periodo, Van Dyck transformó el retrato aristocrático, dotándolo de una elegancia y naturalidad inéditas hasta entonces. Sus representaciones de la nobleza genovesa destacan por la sofisticación de las poses, el tratamiento de los tejidos y una nueva forma de entender la psicología del retratado.
Una colaboración internacional de primer nivel
La iniciativa refuerza la cooperación cultural entre el Museo del Prado y las grandes instituciones europeas, al tiempo que sitúa a Génova como uno de los grandes referentes culturales de 2026. La ciudad italiana se consolida así como un destino imprescindible para los amantes del arte, la historia y el patrimonio.
Desde la organización subrayan que la exposición no solo pone en valor la figura de Van Dyck, sino que también proyecta a Génova como un epicentro cultural de alcance internacional, capaz de acoger grandes eventos expositivos.
Arte, turismo y patrimonio: Génova como destino cultural
Más allá del ámbito estrictamente museístico, la presentación de la exposición ha servido para dar a conocer la amplia oferta cultural y turística de Génova. Aprovechando el atractivo de la muestra, la ciudad se presenta como un destino que combina su legado histórico con una propuesta gastronómica, paisajística y cultural de vanguardia.
La exposición de Van Dyck se convierte así en un reclamo que trasciende el arte, reforzando el posicionamiento de Génova como una ciudad abierta, dinámica y conectada con el gran circuito cultural europeo.