La presentación del libro Materializando la Filosofía, publicado recientemente por la editorial Secotia, congregó ayer a un numeroso público en el Centro Riojano de Madrid, donde la sala registró un lleno total, hasta completar todo el aforo disponible. El acto se enmarcó dentro de los encuentros culturales y diálogos filosóficos que se celebran habitualmente en este espacio madrileño.
Durante la charla se puso de relieve que la obra viene a cubrir un vacío largamente señalado por lectores y estudiosos del pensamiento de Gustavo Bueno: la ausencia de un libro de introducción accesible que permita al público general aproximarse a su sistema filosófico sin perder rigor. En este sentido, los intervinientes coincidieron en que el libro responde a una demanda recurrente surgida tanto en debates académicos como en encuentros divulgativos.
El autor propone en su obra una visión panorámica del materialismo filosófico, presentada metafóricamente como un “mapamundi” que permite al lector orientarse entre las distintas áreas del pensamiento de Gustavo Bueno —desde la ontología y la gnoseología hasta la filosofía política, la filosofía de la ciencia o la reflexión sobre la historia de España— y profundizar posteriormente en aquellas que resulten de mayor interés.
Los participantes destacaron el valor de la divulgación filosófica bien entendida, subrayando que no se trata de simplificar en exceso, sino de ofrecer puertas de entrada sólidas a un sistema complejo. En ese sentido, se remarcó el equilibrio alcanzado por el libro entre claridad expositiva y fidelidad conceptual, evitando caer en una caricatura del pensamiento de Gustavo Bueno.
La charla también sirvió para contextualizar el trabajo del autor dentro de la labor desarrollada por la Fundación Gustavo Bueno y el entorno de la Escuela de Filosofía de Oviedo, así como para recordar la importancia que han tenido, en las últimas décadas, las conferencias, publicaciones y recursos audiovisuales en la difusión del pensamiento del filósofo.
El acto fue interpretado como una muestra de la vigencia del legado intelectual de Gustavo Bueno y del interés que siguen despertando las propuestas filosóficas que buscan ofrecer marcos conceptuales sólidos para comprender la realidad contemporánea.