En la Residencia del Embajador de Italia, Giuseppe Buccino Grimaldi, celebramos un acto que nos transformó: fluido, inspirador, un viaje por las formas, fragancias y sabores que definen la identidad italiana.
El evento, «Formas y Fragancias – Cerámicas de la Costa Amalfitana y Perfumes de Capri», rindió homenaje a dos excelencias emblemáticas del patrimonio cultural y productivo de Italia: la cerámica artística de Vietri sul Mare y la perfumería artesanal de Capri, representada por la histórica maison Carthusia – I Profumi di Capri.
En su bienvenida, el Embajador recordó que celebrar la cerámica y las fragancias es reconocer la inteligencia de las manos, la fuerza de las raíces y la capacidad de Italia para transformar la tradición en futuro, subrayando además que hablar del Made in Italy es evocar la unión entre belleza estética y precisión técnica.
La jornada reunió a figuras clave del sector: Nadia Carboni (Associazione Italiana Città della Ceramica), Juan Jesús Padilla (Asociación Española de Ciudades de la Cerámica), Oriol Calvo Vergés (Grupo Europeo de Cooperación Territorial) y una mesa redonda moderada por Paloma Leyra Fatou (Elle), con Francesco Raimondi, Silvia Solimene y Gianluca Piccarreta. Todos coincidieron en la importancia de combinar tradición, rigor técnico e innovación iconográfica, pilares que sostienen la proyección económica y cultural del Made in Italy.
Los datos hablan por sí solos: el sector cerámico italiano reúne 2.974 empresas, factura 450 millones de euros y exporta más del 62% de su producción. El sector cosmético, por su parte, alcanzó en 2024 una facturación de 16,55 mil millones de euros, creciendo un 9,1% respecto al año anterior y consolidándose como uno de los motores más dinámicos del país.
Pero más allá de las cifras, la experiencia fue sensorial. Aromas y sabores de la Costa Amalfitana nos envolvieron como un paisaje líquido: esencias que, al olfatearlas, nos conducen al éxtasis. Colores en cerámicas imposibles de dejar de contemplar, vibrantes como un mediodía mediterráneo.
La gastronomía exquisita como Los friarielli, con su amargor noble y vegetal, nos recordaron la autenticidad del territorio. El babà, con su dulzor delicado, puso el broche final como un gesto de hospitalidad napolitana.
Todo ello armonizado con vinos que destilan esencia y territorio italiano, un hilo conductor entre tradición, paisaje y emoción. Entre ellos brilló la Falanghina, la uva luminosa y salina de la Costa Amalfitana, capaz de unir en un solo sorbo frescura mediterránea, territorio y tradición. Una variedad cuya identidad aromática nace de moléculas como el limoneno, que aporta notas cítricas, o el terpineol, que conecta con lo floral y lo balsámico, despertando nuestro olfato y nuestras emociones.
Y, como siempre, Italia encuentra la forma de llevar su cultura y su esencia a todos. El programa continuó el 15 de abril con una masterclass impartida en el IED Madrid por Raffaele Avallone, export manager de Carthusia – I Profumi di Capri, quien acercó a los estudiantes a la alquimia del perfume y a la profunda cultura olfativa de Capri, ese lugar donde cada fragancia es memoria, territorio y gesto artesanal.
Un día en el que Italia no solo se presentó: respiró, perfumó, iluminó y emocionó Madrid. Un recordatorio de que la belleza —cuando nace de la mano, la tierra y la memoria— no se exhibe: se comparte.