Sociedad

La ONU denuncia la pérdida de 1.000 millones de comidas diarias mientras el hambre crece

Persona comprando alimentos - 123RF/stokkete

Con motivo del Día Internacional de Cero Desechos, Naciones Unidas ha alertado de una cifra alarmante: los hogares de todo el mundo desperdician diariamente el equivalente a más de 1.000 millones de comidas. Mientras un tercio de la humanidad atraviesa situaciones de inseguridad alimentaria y 783 millones de personas padecen hambre, el volumen de alimentos desechados evidencia una desconexión crítica en los sistemas de consumo globales que afecta tanto a la equidad social como a la sostenibilidad del planeta.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha subrayado la gravedad de la situación actual al señalar que el volumen de comida que termina en la basura sería suficiente para alimentar con creces al 9% de la humanidad que sufre desnutrición crónica. Esta paradoja implica que, por cada persona que pasa hambre en el mundo, se desperdician aproximadamente 1,3 comidas al día.

Ante este escenario, el máximo responsable de Naciones Unidas insta a realizar cambios sistémicos que involucren desde los hábitos cotidianos en la cocina hasta las políticas nacionales de biodiversidad y acción climática, destacando que el alimento es un recurso esencial que no puede darse por sentado.

El hogar como principal foco de residuos alimentarios

Los datos revelan que la responsabilidad del desperdicio se reparte de forma desigual en la cadena de suministro, siendo los hogares particulares los mayores generadores con un 60% del total de los desechos. El sector de la restauración aporta un 28% adicional, mientras que la venta al por menor supone el 12% restante.

Para revertir esta tendencia, se propone que los minoristas optimicen sus operaciones mediante la redistribución de excedentes y que las ciudades refuercen los suministros para servicios públicos esenciales como escuelas y hospitales a través de una mejor separación y gestión de los residuos orgánicos.

Impacto ambiental y cambio climático derivado del desperdicio

Más allá de la cuestión ética y humanitaria, la pérdida de alimentos tiene una repercusión directa en el calentamiento global. Según estimaciones de ONU Medio Ambiente, el desperdicio alimentario genera entre el 8% y 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, una cifra que casi quintuplica el impacto contaminante de toda la industria aeronáutica.

Por este motivo, la construcción de sistemas alimentarios sin desechos se presenta como una prioridad absoluta para sustentar tanto a las poblaciones vulnerables como a la salud del planeta, exigiendo una alianza público-privada que garantice una producción y un consumo más responsables.