La ocupación de los mayores se dispara en España y rompe la histórica barrera de los 65 años
Más del 50% de los españoles de 60 a 64 años ya trabaja, impulsado por reformas y cambios sociales en el mercado laboral
La participación laboral de los mayores en España continúa en ascenso y marca un cambio estructural en el mercado de trabajo. Los últimos datos reflejan que el 53% de las personas entre 60 y 64 años estaba ocupado en 2025, el nivel más alto registrado desde 1970, en una tendencia que apunta a una transformación profunda del concepto de jubilación.
Un crecimiento sostenido impulsado por mujeres y reformas
El incremento de la ocupación en edades avanzadas está liderado por el colectivo femenino. La tasa de empleo de las mujeres de 60 a 64 años alcanza el 48%, su máximo histórico, mientras que la masculina se sitúa en el 58%.
Aunque estas cifras todavía quedan por debajo de los niveles de 1970, cuando la ocupación total en este tramo alcanzaba el 72%, suponen el mejor registro de los últimos 45 años.
El fenómeno también se extiende a edades superiores. Entre los 65 y 69 años, el 14% de la población sigue trabajando, la cifra más alta desde 1981. En este grupo, la ocupación femenina alcanza el 11%, también en máximos históricos.
Retraso de la jubilación y cambios demográficos
Detrás de esta evolución hay varios factores clave. Por un lado, el retraso progresivo de la edad de jubilación hasta los 67 años y los nuevos requisitos para acceder a la pensión completa están incentivando carreras laborales más largas.
A ello se suma el aumento de la esperanza de vida y la mejora del estado de salud en edades avanzadas, así como la transformación del mercado laboral hacia empleos menos exigentes físicamente.
Este fenómeno no es exclusivo de España. En toda Europa, las tasas de ocupación de los mayores han aumentado de forma generalizada desde el año 2000, aunque España sigue situándose en niveles medios o bajos en comparación con otros países.
Una transición aún brusca hacia la jubilación
A pesar del avance, el paso del trabajo a la inactividad sigue siendo abrupto. Los datos muestran una caída muy rápida de la ocupación con la edad: del 71% en hombres a los 60 años al 37,5% a los 64, y apenas un 5,5% a los 69.
En el caso de las mujeres, la evolución es similar, aunque con niveles más bajos: del 55,5% a los 60 años al 2,8% a los 69.
Este patrón evidencia que, aunque se está retrasando la salida del mercado laboral, no existe aún una transición gradual hacia la jubilación, más allá del incremento del trabajo a tiempo parcial en edades avanzadas.
Más autónomos y menos trabajos físicos
Uno de los cambios más significativos es el aumento del trabajo por cuenta propia. Entre los mayores de 65 años, hasta el 60% de los hombres ocupados son autónomos, frente al 28% en el tramo de 60 a 64 años.
Esto responde, en parte, a que los trabajadores autónomos tienen mayor flexibilidad para prolongar su vida laboral, pero también a que sus carreras de cotización suelen ser más irregulares, lo que les empuja a seguir trabajando.
Por sectores, disminuye el peso de actividades físicas como la construcción o la industria, mientras crecen los empleos en el sector servicios, que ya concentran el 75% de la ocupación en edades avanzadas.
La “barrera de los 65 años” empieza a romperse
El avance de la ocupación entre los mayores refleja un cambio cultural. Durante décadas, la jubilación a los 65 años ha marcado una frontera clara entre vida laboral e inactividad.
Sin embargo, esta “barrera” comienza a diluirse. Cada vez más personas prolongan su actividad más allá de esa edad, aunque España aún está lejos de los niveles de países como Países Bajos o Suecia.
Desafíos pendientes: cuidados y desigualdades
El informe también señala retos importantes. Las mujeres abandonan antes el mercado laboral que los hombres, en gran medida por su papel en los cuidados familiares, especialmente de personas mayores.
Además, persisten diferencias sectoriales y dificultades de adaptación en ciertos empleos, lo que limita la continuidad laboral en edades avanzadas.
Un cambio social más allá de las pensiones
El aumento de la ocupación de los mayores no solo afecta al sistema de pensiones. Supone también un replanteamiento del ciclo vital y de la organización del trabajo, donde la frontera entre actividad e inactividad es cada vez más difusa.
El desafío ahora es consolidar esta tendencia con modelos más flexibles que permitan una transición progresiva hacia la jubilación, adaptada a las nuevas realidades demográficas y laborales.