Sociedad

El Congreso acelera la reforma de la eutanasia solo tres días después de la defensa de la vida del Papa León XIV ante los diputados

Hemiciclo del Congreso | Foto del Congreso de los Diputados

El Congreso de los Diputados ha admitido a trámite, por 178 votos a favor frente a 169 en contra, la reforma para acortar a un máximo de 25 días la resolución de recursos judiciales sobre la eutanasia. La votación se produce solo 72 horas después del discurso del Papa León XIV ante las Cortes en defensa de la vida natural.

El debate en torno al derecho a morir dignamente y los límites de la autonomía personal ha regresado al epicentro de la actividad legislativa española. Apenas tres días después de que el Papa León XIV pronunciara un discurso en el hemiciclo a favor de la defensa de la vida desde la concepción hasta su ocaso natural, la Cámara Baja ha aprobado la toma en consideración de una proposición de ley destinada a agilizar los plazos de aplicación de la eutanasia.

La iniciativa parlamentaria, que superó el primer trámite con 178 votos a favor procedentes del bloque de la investidura y 169 votos en contra firmados en bloque por el Partido Popular y Vox, inicia ahora su recorrido en comisión con el objetivo explícito de eliminar los cuellos de botella jurídicos que retrasan las solicitudes ya autorizadas.

Un límite de 25 días para atajar el laberinto de recursos

La reforma, promovida originalmente por el Parlamento de Cataluña, plantea una modificación técnica que afecta tanto a la propia regulación sectorial de la eutanasia como a la Ley reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa. La meta principal de los impulsores es fijar un tope estricto de 25 días para resolver por vía judicial cualquier impugnación o recurso interpuesto una vez que la Comisión de Garantías y Evaluación de cada comunidad autónoma, órgano independiente encargado de auditar de forma minuciosa los expedientes, haya emitido su dictamen favorable.

Con esta compresión de los tiempos administrativos se persigue evitar que los litigios externos suspendan el procedimiento durante meses o años, un escenario que los defensores de la norma tachan de "prolongación innecesaria del sufrimiento".

Cruce de reproches en la tribuna por el magisterio de la Iglesia

El reciente mensaje del Papa León XIV, que continúa completando su agenda oficial en España, sobrevoló de manera explícita las intervenciones de los diferentes portavoces. Desde el grupo parlamentario Sumar, la diputada Julia Boada afeó la idoneidad de las proclamas eclesiásticas en sede soberana, señalando que el Papa "quiso poner en duda derechos que no están en cuestión y que tanto nos costó conseguir".

En la posición opuesta, el parlamentario del Partido Popular Antonio Román apeló directamente a la responsabilidad de la Cámara recordando que "su Santidad nos interpeló a todos" y defendiendo que el verdadero baremo de una sociedad humana radica en cómo trata a los enfermos y en qué medida es capaz de proteger a los ciudadanos en situación de vulnerabilidad extrema.

La discusión parlamentaria sirvió para confrontar dos modelos éticos radicalmente opuestos sobre la gestión médica del final de la vida. En representación del PSC, Sara Jaurrieta reivindicó que la etimología de la palabra significa "buena muerte", insistiendo en que "la última palabra le corresponde a la persona que ha expresado su deseo". En una línea concordante, Juli Fernández (Junts) descartó que la medida choque con los valores religiosos, argumentando desde la tribuna que "pocas cosas son más cristianas que respetar la libertad y la dignidad personal en los momentos más difíciles".

Por el contrario, la portavoz de Vox, María Solís, tildó la norma de ser "el peor de los fracasos" del sistema público, defendiendo que los pacientes aquejados de padecimientos graves lo que requieren de forma perentoria son cuidados, protección y un refuerzo integral de los recursos destinados a la salud mental.

El caso de Noelia Castillo como catalizador de la reforma

La necesidad de esta actualización legislativa encontró su justificación técnica en la controvertida gestión de expedientes reales que han copado la atención de los tribunales. El portavoz del PNV, Mikel Legarda, denunció la anomalía que supone que en casos de alta vulnerabilidad, como el de la joven Noelia Castillo, se hayan llegado a registrar hasta 15 recursos judiciales sucesivos, exigiendo que los trámites "no se alarguen más de lo imprescindible". Mientras que Javier Sánchez Serna, desde Podemos, apoyó la modificación legal para "poner orden en este dislate", Pilar Valluguera (ERC) zanjó el debate de fondo recordando que la legitimidad política de la eutanasia quedó plenamente resuelta la legislatura pasada, por lo que la acción actual debe ceñirse en exclusiva a garantizar que su ejercicio práctico sea "real y factible" para el ciudadano solicitante.