El primer gol en el Mundial lo marcó Shakira
Todavía no suena el pitazo inicial en las canchas de México, Canadá y Estados Unidos, y Colombia ya celebra su primer gol en la Copa Mundo. No lo hizo un delantero ni un volante creativo. Tampoco un directivo. Lo marcó Shakira, la mujer que volvió a poner al país en la escena más grande del planeta gracias a su talento, disciplina y persistencia.
La historia comenzó en Barranquilla. Allí apareció una niña tímida y creativa que escribía canciones mientras soñaba con escenarios imposibles. Muchos dudaron de su voz, de sus movimientos y de sus posibilidades. Pero Shakira siguió adelante sostenida por el entusiasmo de sus padres, y por una convicción más fuerte que cualquier rechazo.
Los primeros años fueron duros: puertas cerradas, contratos inciertos y momentos complejos para abrirse espacio en una industria dominada por otros acentos y otros mercados. Sin embargo, llegaron temas como “Pies Descalzos” y “¿Dónde están los ladrones?”, que transformaron el pop latinoamericano y convirtieron a la barranquillera en un fenómeno continental.
Después vino la conquista del mundo. Shakira entendió que la globalización podía ser una oportunidad para mostrar identidad y no para perderla. Mezcló pop, rock, sonidos árabes, ritmos latinos y raíces caribeñas sin dejar de sonar colombiana. Se reinventó una y otra vez hasta convertirse en una figura capaz de atravesar generaciones enteras.
Pero hay un detalle que adquirió enorme valor simbólico: Shakira terminó convirtiéndose en la banda sonora de los mundiales. Primero llegó “Waka Waka” en Sudáfrica 2010, que todavía sigue sonando. Luego “La La La” en Brasil 2014, reafirmando su conexión con el fútbol y aficionados en el planeta. Y ahora, rumbo al Mundial 2026, emerge una nueva etapa con “Dai Dai”, completando una huella musical en la historia de los mundiales
Shakira permanece, mientras cambian las selecciones, se retiran las estrellas y pasan los entrenadores. Eso no ocurrió por casualidad. En medio de un mundo atravesado por guerras, tensiones geopolíticas, desinformación, campañas agresivas y redes sociales convertidas en trincheras emocionales, ella aparece desde otro lugar: el de la alegría, la música y la celebración colectiva.
Su trabajo mueve empleo, conciertos, turismo, plataformas digitales, transporte, publicidad y miles de oportunidades de la industria deportiva, cultural y de entretenimiento. Además, en tiempos de polarización logra conectar emociones. Ama profundamente a Colombia, la nombra siempre, la lleva en la piel, pero evita convertirse en protagonista de peleas ideológicas que desgastan y destruyen.
Quizás por eso su protagonismo tiene un valor incalculable en un país atrapado en una campaña electoral áspera y agotadora que define el 31 de mayo el próximo presidente. Mientras muchos gritan y se atacan, Shakira une sentimientos y voluntades alrededor del país y el orgullo.
Por eso puede decirse, sin exageración, que Colombia ya anotó el primer gol del Mundial. Y lo hizo una barranquillera que convirtió su historia personal en patrimonio emocional del planeta.
Por cierto, desde alguna tribuna silenciosa de la vida, Gerard Piqué, seguramente, ya entendió que existen autogoles imposibles de remontar. Comentarios y opiniones a jorsanvar@yahoo.com de la Red Internacional de Periodistas RIP.