El "pararrayos" de Sánchez, el silencio de Feijóo y el laberinto de Juanma Moreno

La política española ha convertido las crisis en tableros de ajedrez donde la gestión técnica es el último de los problemas.

El brote de hantavirus en el crucero MV Hondius no es solo una emergencia con un 50% de letalidad, es el escenario donde chocan el activismo estratégico de Pedro Sánchez y la inacción expectante de Alberto Núñez Feijóo. Pero esta vez, el juego tiene una carambola peligrosa: el futuro de Andalucía.

El regreso de Fernando Simón como "pararrayos" oficial del Gobierno busca proteger a Sánchez mientras este proyecta una imagen de control ante desvíos médicos a Canarias y Málaga. Sánchez entiende que quien domina el relato sobrevive. Mientras tanto, Feijóo se ha instalado en la "estrategia de la espera", confiando en que los escándalos judiciales hundan al Gobierno. Sin embargo, este perfil bajo se percibe como una falta de liderazgo que está empezando a pasar factura en el sur.

A menos de dos semanas de las elecciones andaluzas del 17 de mayo, las encuestas (como el reciente barómetro del CENTRA) muestran un cambio silencioso: Juanma Moreno está perdiendo fuelle y su mayoría absoluta peligra, situándose en una horquilla de 53-56 escaños (la mayoría son 55). Mientras el PP baja, Vox se dispara como tercera fuerza decisiva, aspirando a forzar un gobierno de coalición que Moreno ha intentado evitar a toda costa. Aquí reside el verdadero drama de San Telmo: el problema de Moreno empieza a ser Feijóo. La tibieza del líder nacional y su incapacidad para marcar una agenda propia frente a Sánchez están desmovilizando al votante moderado y alimentando las alas de Santiago Abascal. En provincias clave como Málaga, Huelva o Jaén, donde el PP se juega los "restillos" de la mayoría, el auge de Vox amenaza con romper la hegemonía popular. Feijóo pide ahora una "mayoría fuerte" para evitar "líos" de coalición, pero su propia ambigüedad es el motor que hace rugir a Vox.

Si el 17-M Juanma Moreno pierde la llave de la gobernabilidad en solitario, no será solo por el desgaste de la gestión sanitaria o la ofensiva de una María Jesús Montero que se hunde en mínimos históricos. Será, en gran medida, porque la estrategia de "no mojarse" de Génova ha dejado a Moreno a la intemperie, permitiendo que Sánchez siga siendo el único protagonista de la película, aunque esta sea de terror. En este círculo vicioso, la tibieza de Feijóo termina siendo el mejor activo de Sánchez y el mayor obstáculo para que Moreno revalide su modelo. Al final, la ciudadanía no busca a quien no moleste, sino a quien transmita seguridad.

Si el PP no despierta, corre el riesgo de que el 18 de mayo el "cambio andaluz" dependa de un pacto que Feijóo no quería y que Sánchez utilizará para justificar su propia supervivencia.