Cinco Sentidos

Hansel y Gretel

Esta historia de los hermanos Grimm está lejos de ser un simple cuento infantil. Ya en la época de su publicación (1812), Jacob y Wilhelm Grimm vivían en un mundo en crisis y, resguardando los rasgos de la cultura germánica, plasmaron la oscura realidad en más de 200 cuentos que son clásicos y quedarán para siempre en nuestra bibliografía infantil. Ninguno de ellos esconde del todo una mirada crítica a la realidad de la época. Hansel y Gretel se escribe en un contexto histórico muy complejo: la invasión napoleónica de Europa (1812). Napoleón Bonaparte lanzó su desastrosa campaña en Rusia llevando a las tropas francesas a marchar y combatir a través de territorios alemanes; esta guerra provocó estragos, escasez de alimentos y miseria generalizada entre la población civil. Fueron tiempos de hambruna extrema y de pobreza.

El relato original no suavizó en absoluto la realidad de la época. Muchas familias europeas vivieron hambrunas tan severas que el abandono infantil, el infanticidio por inanición o la venta de niños para trabajar en granjas eran prácticas desesperadas pero reales.

Tras la ocupación francesa de Alemania, Jacob y Wilhelm Grimm buscaron fortalecer la identidad cultural germana. Para lograrlo, comenzaron a recopilar el folclore y los cuentos de tradición oral popular que circulaban desde siglos atrás —como los de la Gran Hambruna del siglo XIV o la Guerra de los Treinta Años—, publicándolos sin censurar sus elementos oscuros.

En este surgimiento del Romanticismo y del Nacionalismo dejaron su marca estos dos hermanos, señalando no solo la realidad de una sociedad que pierde sus valores morales y éticos bajo el peso insoportable del hambre extrema, la pobreza y la necesidad de todo.

Dentro de esa miseria se descubren varios elementos que se imprimen en el texto como valores necesarios de proteger:

  • La superación de la adversidad, algo ineludible en la vida humana. Los hermanos Hansel y Gretel superan los obstáculos con inteligencia y astucia, pero también permaneciendo unidos, tomando valor de donde falta y sin perder la esperanza.
  • Los protagonistas aprenden también que la infancia pierde su inocencia cuando la vida genera situaciones ante las que es necesario responder para sobrevivir.
  • Descubren que el mundo puede ser un lugar hostil y cruel donde es necesario aprender a defenderse.
  • Aprenden además en este camino que el mal no se presenta con su fealdad, sino que suele disfrazarse: la bruja caníbal del cuento se presenta como una persona amable en un mundo construido de dulces tentaciones.
  • El cuento advierte sobre las apariencias seductoras.

Cuando reviso el cuento con una mirada actual, redescubro la riqueza de lo escrito, la enorme necesidad de interpretar la realidad que atraviesa el mundo con estos filtros. Encuentro en el presente personajes similares y la misma necesidad de sobrevivir.

Encuentro en los discursos palabras seductoras, promesas de futuros majestuosos, lugares plenos de justicia y de paz; sin embargo, no puedo más que observar la verdad a través de las voces silenciosas de quienes no figuran en los planes ni en las metas de las políticas de Estado.

La bruja sigue teniendo nombre propio; la casa de caramelo es hoy una pantalla tras la cual se muestran satisfacciones instantáneas.

La cárcel y el peligro siguen cerca, la amenaza de ser devorados por una bestia que anula las riquezas personales —no me refiero a riquezas monetarias, sino al valor intrínseco humano.

La depresión, la ansiedad, el miedo extremo: esos son los caminos donde la sociedad se pierde. Ya no hay migas que muestren el camino de regreso.

La clave sigue estando escondida dentro de este brillante cuento. La fraternidad salva; los hermanos sobreviven porque permanecen unidos, y la solidaridad es el verdadero refugio frente al miedo.

Entonces la verdadera salida del bosque aparece cuando el miedo deja de paralizarnos y renace la esperanza, porque sabemos que nuestra vida vale mucho más de lo que alguna vez habíamos pensado, y la ponemos al servicio del hermano.