Abrir la mente y el corazón

La educación superior de las mujeres en África

Hace unos días participé en un encuentro organizado por la Fundación Mujeres por África, una entidad que desde hace años trabaja para promover la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres africanas.

La equidad significa que todas las personas tengan lo que necesitan en el momento en que lo necesitan, y es diferente a la igualdad, ya que no todas las personas son iguales, ni tienen las mismas necesidades. Es cierto que puede parecer utópico, se trata de dar miles de pequeños pasos sostenidos en el tiempo para acercarnos a ella.

Las mujeres africanas son una pieza fundamental para el desarrollo sostenible del continente. Sin embargo, todavía hoy enfrentan importantes inequidades en los ámbitos legal, económico, político y social. Aunque se hayan logrado avances significativos en las últimas décadas.

Por eso resulta tan valiosa la labor de organizaciones como Mujeres por África. Se trata de una entidad del tercer sector que apuesta por el acceso de las mujeres africanas a la educación superior a través de programas de becas de posgrado dirigidos a estudiantes e investigadoras. Su objetivo es impulsar el talento femenino africano mediante una formación de calidad en instituciones académicas españolas, contribuyendo al fortalecimiento de capacidades y conocimientos que posteriormente repercuten en las comunidades y países de origen de las beneficiarias.

Acceder a la educación superior no es un camino sencillo, sobre todo en el continente africano. Durante el encuentro pude escuchar testimonios de estudiantes e investigadoras becadas. Sus historias tenían algo en común: todas habían tenido que superar numerosos obstáculos antes de llegar a una universidad española.

En muchos de sus relatos aparecían los prejuicios dentro de sus propias comunidades. La idea de que una mujer debe casarse a una edad temprana y que dedicar años al estudio supone apartarse de aquello que socialmente se espera de ella, sigue estando presente en numerosos contextos.

Los cambios socioculturales requieren tiempo, perseverancia y referentes que abran camino para quienes vienen detrás. Y precisamente eso es lo que están logrando estas jóvenes: demostrar que la educación no solo transforma vidas individuales, sino que también puede transformar sociedades enteras

Según el Global Gender Gap Report 2025 del Foro Económico Mundial, Europa ha cerrado aproximadamente el 75 % de su brecha de género, mientras que África subsahariana avanza de forma desigual. El Índice de Género en África muestra que las mujeres africanas alcanzan apenas el 50,3 % de igualdad respecto de los hombres en oportunidades económicas, sociales y de representación. 

Sin embargo, detrás de cada estadística hay historias concretas. Hay una joven que desafió las expectativas de su entorno para llegar a la universidad. Hay una investigadora que hoy desarrolla conocimiento para mejorar la vida de su comunidad. Hay una niña que, al ver esos ejemplos, empieza a imaginar un futuro distinto para sí misma.

La equidad de género es una cuestión de oportunidades, de desarrollo y de justicia social. Y aunque todavía parezca un horizonte lejano, cada beca concedida, cada mujer que accede a la educación superior y cada barrera que se derriba nos acerca un poco más. Y ese es un objetivo por el que vale la pena seguir trabajando.

Porque los sueños y el talento no tienen género.