Los costes laborales y su efecto en el mediano plazo
La reducción de la jornada laboral, los altos costes de despido, la inamovilidad, la negociación colectiva por industria y no por empresa, la propuesta de que el estrés y la depresión sean causadas por el trabajo, la permanencia de subsidios de desempleo más allá de lo razonable, los fallos en juicios laborales mayoritariamente a favor del trabajador y la falta de flexibilidad para reasignar labores en una empresa, son algunas de las causas por las cuales las economías pierden competitividad. China avanza aceleradamente, tomando el control de algunas empresas europeas y en algunos casos, de sectores industriales completos.
El rediseño del mapa geopolítico global, con China, Rusia y los Estados Unidos como países rectores del orden mundial, han dejado a Europa en una posición secundaria. Excesivas exigencias a los empleadores, no hacen otra cosa que quienes aportan capital, busquen otros lugares para invertir. Los chinos, con normas laborales propias, están tomando el control. No tienen a Bruselas que regula y regula. Ellos tienen a Pekín que da instrucciones y éstas, se cumplen. Podremos disentir de la forma de hacer negocios de los chinos, pero es una realidad que no se puede ignorar. O Europa flexibiliza el mercado laboral, o su competitividad será decreciente. Llama la atención que el objetivo de la izquierda sea siempre trabajar menos, aumentar por decreto el salario mínimo, defender al Estado como ente productor e intervenir a los privados hasta el infinito. Si a todo lo anterior, le sumamos los efectos indeseados del trabajo a distancia, en que los jóvenes ya no tienen jefes ni de quienes aprender, se ofrece un futuro no tan brillante para la hasta hace no mucho, poderosa Europa occidental. La izquierda francesa quiere que se nacionalice la filial francesa de la siderúrgica ArcelorMittal, pensando que las empresas estatales son mejor administradas que las privadas.
El caso del cobre en Chile es irrefutable. En efecto, las empresas privadas chilenas y extranjeras que producen cobre, son mucho más eficientes que la estatal Codelco, nacionalizada a fines de los 60 e inicios de los 70. Fuertes sindicatos toman el control de las empresas en su propio beneficio, olvidando que al final del día, el Estado es financiado por los contribuyentes. Aunque en España los comercios se ven llenos de gente, los bares no pierden clientes y el turismo sigue rugiendo, el dormirse en los laureles y pensar que eso será eterno, es un grave error. La economía es dinámica. Basta ver el peso que tenían el Reino Unido, Francia y Alemania, y hoy se les ve desesperados frente a lo que les aproxima. Población de tercera edad, inmigración ilegal que afecta a los presupuestos por todo tipo de ayudas y finalmente, una pérdida tremenda de competitividad. O sus gobernantes despiertan o les podría suceder, como sucedió en el Louvre, que de un momento a otro, las joyas desaparecieron.