Colombia también se reconstruye desde lejos
Hay dolores que no conocen fronteras. Un terremoto puede ocurrir en Colombia, pero sus efectos llegan mucho más lejos, atraviesan teléfonos, pantallas y océanos para instalarse en el corazón de miles de colombianos que viven fuera del país.
Lo hemos visto en estas horas. En Madrid, Barcelona, Valencia, Nueva York, Miami y en tantos otros lugares donde vive un colombiano, la noticia del terremoto no se recibe como una noticia cualquiera. Se recibe con angustia. Porque detrás de cada imagen hay una posibilidad: la de una casa que ya no está, un familiar que no contesta, una ciudad conocida o una tierra que, aunque esté lejos, seguimos llamando hogar.
Gracias de corazón a todas las personas que se tomaron un minuto de su tiempo para llamarme, escribirme o simplemente preguntar cómo estábamos. A mis amigos que llamaron desde México, Chile y tantos otros lugares, gracias por hacerme sentir que, aunque estemos separados, una llamada, un mensaje o una palabra de aliento tienen un valor enorme y nos recuerdan que Colombia tiene amigos en todas partes del mundo.
Hay colombianos que están a miles de kilómetros y, sin embargo, sienten que el terremoto también los sacudió. Muchos han pasado estas horas intentando comunicarse con sus familias, preguntando por sus amigos, buscando noticias de sus pueblos y ciudades. Esa es una prueba de que la distancia puede separar los cuerpos, pero jamás los afectos.
Por eso quiero hablarles especialmente a quienes están fuera de Colombia. A quienes están en Madrid, donde tantos compatriotas han hecho su vida y donde nuevamente se ha visto cómo la comunidad colombiana se une cuando el país necesita de ella. A quienes quisieran estar aquí, pero no pueden tomar un avión, llegar a una zona afectada o ayudar directamente.
Una oración también es una forma de acompañar. Cada padre, cada madre, cada joven, cada familia que desde una iglesia, desde su casa o desde el lugar donde trabaja le pide a Dios por Colombia está enviando esperanza a quienes hoy atraviesan uno de los momentos más difíciles de sus vidas.
Pero también podemos convertir esa oración en acción. Una donación, por pequeña que parezca, puede cambiarle el día a una persona. Puede convertirse en alimento para una familia, agua para quien la necesita, medicamentos para un herido o elementos básicos para alguien que perdió su vivienda. No pensemos que para ayudar hay que entregar grandes cantidades. En una tragedia como esta, muchas pequeñas ayudas pueden convertirse en una enorme muestra de solidaridad.
Por eso, a los colombianos que están en Madrid y en cualquier lugar del mundo, les hago una invitación, donemos a través de los canales oficiales de la Cruz Roja Colombiana. Cada aporte cuenta. Cada euro, cada peso, cada ayuda puede llegar a una persona o a una familia que hoy necesita de nosotros. https://www.cruzrojacolombiana.org/dona-dinero/
Pidámosle a Dios por quienes perdieron la vida, por los heridos, por quienes buscan a sus familiares y por quienes tendrán que comenzar de nuevo. Oremos por las regiones más afectadas y por quienes trabajan día y noche para rescatar, atender y acompañar.