Las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz exigen la dimisión inmediata de Óscar Puente y del presidente de Adif
El presidente de la Asociación de Víctimas del Accidente de Adamuz, Mario Samper, exige en el Senado la dimisión del ministro Óscar Puente y del presidente de Adif. Denuncia que el carril estuvo roto 22 horas y critica el caos en el Alvia y la descoordinación sanitaria de la Junta de Andalucía.
El presidente de la Asociación de Víctimas del Accidente de Adamuz, Mario Samper, ha solicitado hoy de forma expresa la dimisión del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, y del presidente de Adif, Luis Pedro Marco, a los que ha señalado directamente como los "responsables últimos" de la tragedia por no haber implementado a tiempo las medidas tecnológicas de seguridad necesarias en la red nacional.
Durante su intervención ante la comisión de investigación constituida en el Senado, Samper ha calificado el descarrilamiento de "evitable" y ha asegurado que se produjo debido a "una cadena de despropósitos" técnicos y humanos. El representante de las víctimas ha cuestionado abiertamente los estándares de seguridad del sistema ferroviario español y ha tildado de "irresponsabilidad" que los trenes de alta velocidad sigan circulando sin que se haya instalado un sistema de detección automática de roturas de carril, un mecanismo que, según ha subrayado, sí opera con éxito en países como Francia, Inglaterra o Japón.
Críticas a Transportes por la gestión de la seguridad
Samper ha revelado detalles de un encuentro privado mantenido con el ministro Óscar Puente, detallando que al exigirle la asunción de responsabilidades directas, la respuesta del titular de Transportes fue que él "no había soldado el carril", una réplica que dejó "estupefactos" a los miembros del colectivo. Asimismo, ha criticado que el ministro haya declinado desplazarse a Huelva para reunirse formalmente con los afectados y ha manifestado su temor a que se produzcan interferencias políticas en el informe definitivo que debe emitir la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
Para la asociación, la gravedad de los hechos exime de tener que esperar a las conclusiones judiciales definitivas, puesto que, según ha defendido Samper en la Cámara Alta, existen evidencias sólidas de que la vía férrea estuvo rota durante un periodo de 22 horas antes de que se registrara el impacto. El portavoz ha descrito el suceso en primera persona como "una película de terror", recordando que viajaba en el coche cuatro del tren Alvia accidentado.
Caos en el rescate y fallo en las emergencias de la Junta de Andalucía
El relato de la asistencia en los momentos posteriores al siniestro ha centrado gran parte de la queja de los damnificados, quienes sufrieron una espera de hora y media antes de recibir las primeras atenciones de los servicios de Renfe y de los equipos de emergencias. Según ha relatado el compareciente, tres cuartos de hora después del choque, un agente de la Guardia Civil desplegado en la zona desconocía por completo la existencia y la ubicación exacta del tren Alvia, manifestando que "no se sabía dónde estábamos".
A este colapso inicial en el terreno se sumó, según la denuncia de la asociación, una grave descoordinación operativa en las salas de emergencias de la Junta de Andalucía. Samper ha explicado que el servicio de ambulancias del 061 se vio obligado a coordinar los traslados hospitalarios utilizando papel y lápiz debido al fallo de una aplicación informática de gestión de datos, una avería técnica que las autoridades autonómicas ya habían detectado con anterioridad y que permanecía sin reparar en la fecha del suceso. Por este motivo, ha exigido que se depuren responsabilidades políticas y técnicas en la administración regional.
Finalmente, el portavoz ha censurado la lentitud burocrática institucional en la tramitación y el cobro de las indemnizaciones por daños, al tiempo que ha exigido una reforma del estatuto legal de los afectados para que el reconocimiento de la condición de víctima no dependa en exclusiva de los baremos económicos de las compañías aseguradoras, las cuales suelen excluir las lesiones de carácter leve o las secuelas psicológicas. "Las víctimas fuimos todos los pasajeros", ha sentenciado.