El cierre del túnel de Conde de Casal provoca largas retenciones y malestar entre los conductores en Madrid
La primera jornada del cierre del túnel de Conde de Casal ha estado marcada por las retenciones, la congestión circulatoria y el descontento generalizado de los conductores en uno de los principales accesos del este de Madrid. Desde primera hora de este viernes, las complicaciones de tráfico se han multiplicado en el entorno de la A-3, la plaza de Conde de Casal y varias vías adyacentes como consecuencia de las obras del futuro intercambiador y de la conexión entre las líneas 6 y 11 de Metro.
El corte al tráfico del túnel, que permanecerá cerrado hasta febrero de 2027, ha obligado a desviar toda la circulación a la superficie, alterando por completo la movilidad habitual en una de las zonas con mayor densidad de tráfico de la capital.
La situación ha provocado que la hora punta se adelantara durante la mañana, con importantes acumulaciones de vehículos en los accesos desde la A-3 y en las conexiones con la M-30. Los conductores afectados han mostrado su malestar por los retrasos y por la lentitud de los desvíos habilitados mientras avanzan las obras.
Muchos usuarios han denunciado que los tiempos de desplazamiento se han incrementado considerablemente desde primeras horas del día, especialmente para quienes acceden diariamente a Madrid desde municipios del corredor del Henares y del sureste de la región.
El nuevo dispositivo de movilidad diseñado por el Ayuntamiento contempla que el tráfico pase a circular íntegramente por superficie en sentido salida de Madrid. Para ello, se han habilitado dos carriles de entrada desde la A-3 hacia la plaza de Conde de Casal y un carril de salida desde la plaza en dirección a la A-3 y la M-30 Norte.
Sin embargo, una de las medidas que más impacto está teniendo en la circulación es la reducción de carriles en sentido entrada a Madrid desde la A-3, donde se pasa de dos carriles a uno, generando importantes embudos de tráfico durante gran parte de la mañana.
El ramal de salida desde la M-30 hacia Conde de Casal, por el momento, permanece abierto, aunque también se han registrado complicaciones circulatorias en esa conexión debido al incremento de vehículos en superficie.
Las restricciones responden a las obras de construcción del nuevo intercambiador de Conde de Casal y a la ampliación de la Línea 11 de Metro de Madrid, considerada una de las grandes actuaciones de infraestructura del suburbano madrileño para los próximos años.
El Ayuntamiento de Madrid ya había advertido en los días previos de las dificultades de movilidad que podrían producirse con el inicio de esta nueva fase de las obras y recomendó de forma expresa el uso del transporte público para evitar colapsos circulatorios.
Pese a ello, la primera jornada ha evidenciado el fuerte impacto que tendrá el cierre del túnel sobre la movilidad diaria en el este de la capital, especialmente en horas punta.
Las autoridades municipales mantienen el llamamiento a los ciudadanos para que utilicen alternativas de transporte público, ante unas obras que se prolongarán durante meses y que modificarán de forma significativa la circulación en todo el entorno de Conde de Casal hasta comienzos de 2027.