El Ayuntamiento reformula el sistema de alertas que regula el acceso a los parques de la capital

Madrid aprueba un nuevo sistema de alertas meteorológicas en sus parques para mejorar el acceso ciudadano y la seguridad
Parque del Retiro - Foto Ayuntamiento de Madrid
photo_camera Parque del Retiro - Foto Ayuntamiento de Madrid

El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado una actualización de los protocolos de gestión de parques ante situaciones meteorológicas adversas con el objetivo de reducir los cierres durante los meses de verano y permitir que los ciudadanos disfruten de estos espacios durante más tiempo, sin renunciar a las medidas de seguridad.

La Junta de Gobierno ha dado luz verde a la modificación del protocolo que regula el funcionamiento de los jardines de El Retiro y, además, el Consistorio pondrá en marcha una nueva normativa específica para los parques Juan Carlos I, Juan Pablo II y Lineal del Manzanares, que tendrán un sistema de actuación diferenciado.

La medida responde a una demanda trasladada por numerosos usuarios de los parques madrileños, especialmente durante los episodios de altas temperaturas que coinciden con la temporada estival.

El Retiro amplía los umbrales de viento para evitar cierres innecesarios

La principal novedad del denominado "Protocolo del Retiro 2026" es la modificación de los límites de velocidad del viento que activan los distintos niveles de alerta.

Según la nueva regulación, la alerta naranja se activará cuando las rachas máximas previstas se sitúen entre los 45 y los 60 kilómetros por hora, frente al rango anterior de entre 40 y 55 kilómetros por hora.

Por su parte, la alerta roja, que implica el cierre del parque, se decretará a partir de los 60 kilómetros por hora, elevando en cinco kilómetros el umbral vigente hasta ahora.

Desde el Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad explican que la revisión se ha realizado tras analizar datos meteorológicos y registros de incidencias de los últimos doce años, concluyendo que es posible flexibilizar el protocolo sin incrementar los riesgos para los visitantes.

Los parques Juan Carlos I, Juan Pablo II y Lineal del Manzanares no cerrarán

Otra de las principales novedades afecta a tres grandes espacios verdes de la capital: Juan Carlos I, Juan Pablo II y Lineal del Manzanares.

Estos parques contarán con un protocolo propio debido a las características de su arbolado, considerablemente más joven que el de los parques históricos madrileños.

En estos casos, la alerta roja se activará únicamente cuando se prevean rachas iguales o superiores a los 75 kilómetros por hora. Incluso en ese escenario, los recintos permanecerán abiertos.

La actuación prevista consistirá en restringir el acceso a determinadas áreas consideradas sensibles, como zonas infantiles o espacios estanciales, mediante balizamientos y medidas preventivas.

Los parques históricos mantendrán el modelo del Retiro

El nuevo sistema también afectará a otros parques históricos de la ciudad que cuentan con posibilidad de cierre temporal.

Es el caso de El Capricho, Fuente del Berro, Quinta de Torre Arias, Quinta de los Molinos y la Rosaleda del parque del Oeste, cuyos protocolos se alinearán con los criterios establecidos para El Retiro.

La decisión se basa en que estos espacios comparten características similares en cuanto a antigüedad y estructura del arbolado.

Un protocolo respaldado por datos técnicos

La actualización de la normativa se sustenta en estudios realizados por los servicios técnicos municipales, que han analizado tanto la información de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) como los registros de incidencias ocurridas entre 2014 y 2025.

Según los datos municipales, entre 2020 y 2025 El Retiro permaneció cerrado por alerta roja únicamente el 1 % del tiempo total. Sin embargo, durante esos episodios se concentró el 38 % de las caídas de árboles y ramas registradas en el parque.

En ese periodo se contabilizaron 60 árboles volcados y 439 ramas desprendidas.

Además, los análisis han permitido constatar que factores como la temperatura extrema o la humedad del suelo tienen una menor influencia en este tipo de incidencias de la que se consideraba cuando se aprobó el protocolo de 2019.

Una regulación nacida tras varios accidentes graves

Los protocolos de gestión del riesgo arbóreo en Madrid surgieron tras varios accidentes ocurridos en El Retiro.

En 2016 falleció un hombre tras la caída de un árbol en el parque y, semanas después, una niña resultó herida en un incidente similar. Dos años más tarde, en 2018, otro menor perdió la vida por la caída de un ejemplar.

Estos sucesos impulsaron la creación y posterior actualización de una normativa destinada a prevenir riesgos derivados de fuertes rachas de viento, lluvia, nieve o desprendimientos de ramas y árboles.

Con la reforma aprobada ahora, el Ayuntamiento busca encontrar un equilibrio entre la seguridad de los usuarios y la necesidad de mantener abiertos unos espacios que cobran especial protagonismo durante los episodios de calor que afectan a la capital.