Nueva novela

Roberto Vaquero: “Duro de pelar nace de la noche que viví durante años y de lo que allí vi de la sociedad española”

Roberto Vaquero en la última edición del Madrid Economic Forum

El autor publica con HarperCollins una novela de ficción política contemporánea inspirada en sus años trabajando en la seguridad nocturna, donde combina thriller, crítica social y un retrato de la sociedad española actual.

Roberto Vaquero regresa a la ficción con Duro de pelar, una novela publicada por HarperCollins que mezcla intriga criminal, retrato social y reflexión política. Tras el buen recibimiento de Nostalgia, obra con la que inició su incursión en la ficción política contemporánea, el autor vuelve a explorar ese mismo territorio narrativo, aunque esta vez desde un escenario muy distinto: el mundo de la noche.

Discotecas, porteros, conflictos, violencia y una galería de personajes que transitan entre la marginalidad y la rutina cotidiana sirven de telón de fondo para una historia que combina thriller y crítica social. El propio Vaquero conoce bien ese ambiente. Durante años trabajó en seguridad nocturna, una experiencia que ha decidido trasladar a la literatura como forma de preservar recuerdos, rendir homenaje a una etapa de su vida y reflexionar sobre algunos de los problemas que, a su juicio, atraviesan la sociedad española.

En conversación con El Diario de Madrid, el autor habla sobre el origen del libro, su proceso creativo, el papel de la lectura en una sociedad dominada por el consumo rápido de contenidos y el clima de polarización que, según afirma, también ha alcanzado al ámbito cultural.

Después del éxito de Nostalgia, publica ahora Duro de pelar. ¿Cómo surge esta novela?

Surge de algo bastante personal. Yo estuve trabajando siete años en seguridad nocturna y durante ese tiempo viví muchas historias, muchas situaciones curiosas y también duras. Con el paso de los años esos recuerdos se van diluyendo y quería dejar constancia de ellos.

También hay un componente de homenaje. Es una forma de recordar a la gente con la que compartí esa etapa y a ese ambiente que forma parte de la sociedad, pero que pocas veces aparece reflejado en la literatura.

A partir de ahí construí una novela. Es un thriller porque hay una trama criminal que impulsa la historia, pero en realidad yo lo considero más ficción política contemporánea. Utilizo la historia para hablar de cuestiones sociales que se ven muy claramente cuando trabajas en la noche: inseguridad, violencia, alcoholismo o determinados comportamientos humanos.

¿Hasta qué punto lo que aparece en la novela procede de vivencias propias?

Todo lo relacionado con la noche está inspirado en hechos reales. Las situaciones, el tipo de personajes, las anécdotas… todo eso procede de experiencias que viví yo o gente con la que trabajé durante años.

Lo único que es completamente ficticio es la trama criminal. Hay un asesinato que desencadena la historia y a partir de ahí los protagonistas se ven envueltos en una serie de acontecimientos que intentan resolver. Eso sí es ficción.

Pero el contexto social y humano que aparece en el libro está muy pegado a la realidad.

El título del libro, Duro de pelar, también resulta llamativo. ¿De dónde surge?

Tiene un origen bastante personal. El título es, en cierto modo, un homenaje a una película de mi infancia relacionada con el mundo de los porteros de discoteca. Siempre me gustaron ese tipo de historias y me parecía que encajaba bien con el carácter del protagonista.

Quería encontrar un título que conectara con ese ambiente del que habla la novela y que también tuviera ese guiño cultural. Al final Duro de pelar reflejaba bien la idea del personaje y del tipo de historia que quería contar.

Su anterior novela retrataba la vida de una familia española. ¿Qué encontrará el lector en esta nueva obra?

Son perspectivas muy diferentes.

Nostalgia era una historia más costumbrista, centrada en una familia y en temas como la pérdida de identidad cultural, los valores o el cambio social.

Duro de pelar se sitúa en otro ambiente completamente distinto: el mundo de la noche, de trabajadores jóvenes, de situaciones mucho más tensas. Es otro retrato de España, pero desde una óptica muy diferente.

También cambia el tipo de crítica social. Aquí hablo más de inseguridad, de determinados tipos de criminalidad, de cómo evolucionan ciertos problemas sociales y también de la responsabilidad de la clase política.

Además, la estructura de la historia es distinta. En este caso hay una trama criminal que obliga a los protagonistas a actuar porque sienten que nadie más lo está haciendo.

¿Busca provocar una reflexión sobre la sociedad actual?

Sí. Creo que una novela puede tener varios niveles de lectura.

Habrá lectores que se queden simplemente con la historia, con el suspense y con los personajes. Y eso está bien.

Pero también hay una capa más profunda que plantea preguntas sobre lo que está pasando en nuestra sociedad. Ese es el objetivo: que el lector reflexione. Luego cada uno sacará sus propias conclusiones.

Publica prácticamente un libro al año. ¿Cómo encuentra tiempo para escribir?

La verdad es que no tengo demasiado tiempo. Pero escribir para mí es algo muy natural.

Hay gente que se pone una película para desconectar; yo me pongo a escribir. Voy imaginando historias, escenas, personajes… y lo disfruto mucho. Es algo creativo que me relaja.

Cuando escribo me meto en mi mundo y consigo desconectar del resto de preocupaciones. Por eso, aunque tenga muchas cosas que hacer, siempre termino encontrando tiempo.

¿Qué papel ocupa la lectura en su vida?

Muy importante. Ahora mismo estoy terminando mi doctorado y leo constantemente textos de historia e investigación.

Pero también sigo leyendo novela porque me da paz mental. La lectura y la escritura me ayudan mucho a encontrar tranquilidad.

Curiosamente, mis géneros favoritos suelen ser la ciencia ficción y la fantasía. Autores como Robert Heinlein o Richard Morgan me gustan mucho. Tienen visiones muy distintas del mundo, incluso ideológicamente opuestas, pero ambos saben contar historias que te atrapan y que además te hacen pensar.

Y eso para mí es lo importante de la literatura.

¿Qué destacaría de Duro de pelar para animar a los lectores a acercarse al libro?

Creo que una novela tiene que hacer dos cosas: entretener y hacer pensar.

A veces las novelas que intentan hacer crítica social se convierten en discursos y eso acaba siendo aburrido. Yo intento evitar eso.

En esta historia hay acción, hay momentos duros, también situaciones que pueden resultar incluso humorísticas. Pero al mismo tiempo hay una reflexión sobre lo que está pasando en la sociedad. Ese equilibrio es el que intento buscar.

En una época dominada por el consumo rápido de contenidos digitales, ¿cree que se está perdiendo el hábito de la lectura?

Creo que sí. Vivimos rodeados de estímulos constantes: redes sociales, vídeos cortos, contenidos que se consumen en segundos. Eso afecta a la capacidad de concentración. Todo es inmediato y efímero.

A mí me gusta algo que cada vez parece más raro: ir a una cafetería con un libro o con el ordenador para escribir, incluso sin móvil. Ese momento de tranquilidad, de concentración, me da una paz mental que echo de menos muchas veces en la vida cotidiana.

En ocasiones ha denunciado que algunas críticas a sus libros se centran más en su ideología que en la obra.

Sí, eso ocurre bastante. Ha habido reseñas que básicamente dicen que no les gusta mi ideología. Pero una crítica literaria debería centrarse en la historia, en el estilo o en la construcción de los personajes.

A alguien puede no gustarle un autor, eso es normal. Pero lo lógico es criticar el libro en sí, no las ideas que uno supone que tiene el escritor.

En algunas presentaciones también ha sufrido intentos de boicot. ¿Cómo interpreta ese fenómeno?

Es algo que me ha ocurrido varias veces.

En algunos casos se intenta boicotear una charla sin que quienes protestan hayan leído el libro o conozcan realmente su contenido. Eso refleja bastante bien el nivel de polarización que existe hoy en la sociedad.

Para mí el debate siempre es positivo. Escuchar a alguien que piensa distinto no debería ser un problema. Al contrario, el diálogo es lo que enriquece.

¿Cree que hoy pesan más las etiquetas ideológicas que el debate de ideas?

Muchas veces sí. A mí me ocurre constantemente: para unos soy una cosa y para otros la contraria. Y obviamente no puedes ser ambas al mismo tiempo.

Al final esas etiquetas las ponen los demás. Yo prefiero escuchar a la persona, analizar lo que dice y debatir si hace falta. Cerrar el diálogo porque alguien piensa distinto no tiene mucho sentido.

Para terminar, ¿qué espera que encuentre el lector en Duro de pelar?

Espero que encuentre una historia entretenida, con personajes creíbles y situaciones que reflejan aspectos reales de la sociedad.

Si además la novela consigue que el lector reflexione sobre algunas cuestiones, entonces el objetivo estará cumplido. Pero lo principal es que disfrute leyendo la historia.