Sandra Barón: "Esto no se trata de cambiar de vida ni de cambiar tú, se trata de afrontar la vida de otra manera, con la actitud mindfulness"
Sandra Barón, integrante del grupo Siempre Así y psicóloga, impulsa una Sala de Descanso Mental online gratuita dirigida especialmente a mujeres que se sienten emocionalmente agotadas y buscan aprender a gestionar el ruido mental con mindfulness, autocompasión y prácticas breves y accesibles. Hoy conocemos más sobre su interesante propuesta.
¿En qué consiste esta propuesta y por qué se dirige principalmente a mujeres?
Realmente me dirijo a mujeres porque tenemos una forma de estar en el mundo distinta a los hombres, mentalmente y emocionalmente. Por supuesto, está abierto a cualquier persona. No cabe duda de que no hay nada exclusivo para mujeres, pero es verdad que los hombres tenéis una forma de solucionar vuestros problemas emocionales y mentales de otra manera. Entonces, los que más se acercan a mí son mujeres, por eso yo me he dedicado un poquito más a la mujer.
Cuando hablas de cansancio, ¿te refieres a cansancio emocional o también a otro tipo de cansancio?
Lo que yo quiero transmitir es que la mente nunca para. Tú estás en una función ejecutiva durante el día y la mente va funcionando tal cual nos hace falta y según nosotros la hemos medio condicionado así. Pero ¿qué pasa cuando uno para un ratito del día a descansar, a reponer fuerzas, a coger energía? Se activa lo que se llama la red neuronal por defecto, que hace que nuestros pensamientos no paren y que la mente siga en una actividad constante. Y ahí es donde nosotras, las mujeres, en concreto, no sabemos gestionar, porque estamos en una sociedad en la que nos creemos a ciencia cierta lo que nuestra mente nos va contando.
Todos los pensamientos, todo lo que hay ahí metido en nuestro condicionamiento de toda la vida, de referentes, de cultura, de ideología, de todo; incluso religión, del mundo que nos ha tocado vivir. ¿Y qué pasa? Que ya no sabemos descansar. Tú te crees que te sientas a descansar un ratito para estar tranquila y lo que te entra muchas veces es ansiedad: "Mis pensamientos no me dejan, no soy capaz de desconectar". Muchas personas se me acercan a mí con ese problema: lo que quieren es quitarse de en medio ese ruido mental, ese "come-come" que tienen todo el día.
Por eso la idea de crear la sala de descanso online, en este formato tan cómodo, tan accesible, es porque la gente quiere mejorar su situación, pero tampoco nos queremos comprometer a hacer un programa constante, un ritmo semanal de sesiones en directo o una sesión presencial, o un grupo. Yo me he adaptado un poco. Los más ortodoxos me dirán: "Como un programa de inmersión total, no hay nada". Y yo digo: "Sí, pero ante la nada, ante no ir a ningún programa de inmersión total, yo he creado estas pequeñas herramientas, recursos, donde las personas pueden encontrar cómo enseñar a su mente a estar tranquila, a descansar, a que no te llene la cabeza de sentimientos de culpa, de reproche, de la voz autocrítica". Hay un montón de palos que nos ponemos nosotros mismos en nuestras propias ruedas.
¿Quién sería responsable de ese ruido mental: el ritmo de trabajo, la carga doméstica, la propia sociedad?
Yo creo que es un poco todo. Este mundo que nos toca vivir es maravilloso, pero es tan cambiante, automático. Lo que ahora te divierte, dentro de una semana no te divierte. Tanto acceso a tanto conocimiento a través de las redes, a través de Internet, llega un momento en que somos incapaces de atender a todo lo que tenemos a nuestro alcance.
Le podemos llamar un poquito el fomo, de no perdernos nada, de estar en todos lados. Vamos muy acelerados. Esto de la Inteligencia Artificial nos está creando una incertidumbre a muchas personas, pero sobre todo a las mujeres de más de 40 y a personas de mi generación. Todo es una incertidumbre, y todo eso se lleva luego a tus momentos de silencio, entre comillas, que no serían silencio: serían ese ruido que aparece en tu mente cuando no entiendes muy bien o no te adaptas muy bien a todo lo que hay hoy en día.
Existen cursos más extensos e inmersivos de mindfulness. ¿En qué se diferencian de lo que tú propones?
La práctica de mindfulness es una meditación que vino de la parte de Oriente y se la trajeron para Occidente. Jon Kabat-Zinn, que es uno de los pioneros, empezó creando en América un programa que se llama MBCR, un programa de ocho semanas, en el cual estás una sesión a la semana trabajando una práctica de meditación. Y luego durante toda esa semana tienes un ritmo de meditación por tu cuenta, pero te piden por lo menos unos 40 minutos, una hora de meditación diaria, una intención todos los días. Eso es lo ideal.
Yo como formadora de mindfulness he impartido muchos cursos de eso, muchos programas, porque realmente es lo ideal. Pero hoy en día no nos comprometemos con muchas cosas que nos requieran mucho tiempo. Como tenemos tantas cosas, lo mismo estás en un curso de restauración, que estás en un curso de mueble, que estás en otro: queremos hacerlo todo.
Lo ideal y lo más ortodoxo es hacer un programa y no dejarlo, porque se ha visto en investigaciones que a partir de las ocho semanas de una práctica meditativa es cuando se ven cambios cerebrales, beneficios a nivel de bienestar. Pero las herramientas de descanso mental que yo propongo son de efecto inmediato: es una práctica y hay que trabajarlo, pero te van ayudando a pequeños cambios de chip que tú puedes ir dando en el día para que en tu vida cotidiana se note otra forma de actuar. Yo siempre digo que esto no se trata de cambiar de vida ni de cambiar tú: se trata de afrontar la vida de otra manera, con la actitud mindfulness.
¿Tú has probado estas herramientas en primera persona?
Sí, por supuesto. Yo en el 2017 tuve un proceso de cáncer y tuve la suerte de que mi oncólogo era meditador, practicaba el silencio. Yo le dije: "Necesito algún libro o algo para gestionar emocionalmente todo esto y psicológicamente". Entonces él me recomendó El poder del ahora. A mí eso me hizo despertarme y abrirme a un mundo en el cual me di cuenta, a través de mindfulness y de ese libro, de que yo he sido muy mental, vivía desde la mente, como vivimos todos.
El Mindfulness me enseñó a gestionar desde el presente, desde lo que estaba pasando en mi aquí y ahora, que es donde estás respirando y donde estás conectando con la tierra, a gestionar mi enfermedad. A raíz de ahí decidí que yo esto lo tenía que enseñar. Primero me estuve formando. A día de hoy me sigo formando, porque esto es un aprendizaje, es como el que va al gimnasio: tú nunca terminas de aprender. Tengo alumnas en sesiones individuales, algunas grupales, y luego en la misma sala de descanso mental hay un apartado privado para quien quiera un acompañamiento más cercano.
¿Por qué crear una sala online y una comunidad en plataforma?
Yo comparto muchas cosas en redes. Tengo mi Instagram. Pero me daba pena el ruido, precisamente que lo que quiero es que no haya ruido a tu alrededor para tú practicar todo esto, al final yo me perdía entre el ruido del vídeo anterior o la publicación siguiente. Entonces dije: "Yo tengo que llevar a la gente a un sitio donde estén con la intención de descansar, con la intención de llegar aquí para bajar el ruido y quedarse un poquito más en silencio".
La plataforma Skool está muy bien por la comunidad, porque es muy activa y te permite tener todo en el mismo sitio: vídeos grabados, contenido, y la comunidad. Y en esta plataforma, mientras yo pueda, voy contestando varias veces al día. A lo mejor me comprometo a ver cada 24 horas si veo que está más desbordado, pero ahora mismo estoy a pie de cualquier duda, cualquier necesidad de la comunidad.
¿Cuántas personas hay ahora mismo y cómo es la primera experiencia al entrar?
Ahora mismo la estoy lanzando. Hay 40 personas. Tengo todo el contenido creado, todo funcionando. Las personas que entran empiezan por una pausa de siete días, como una especie de pequeño ritual. Durante siete días te sientas un momentito y tienes dos audios míos: un audio de indicación y un audio de meditación. Todo en pequeñas pildoritas, en formato corto. Por ahí entran, y luego se quedan en la comunidad y ven otros vídeos y más información.
Si tuvieras que trazar un perfil de la persona a la que te diriges, ¿cómo la definirías?
Mujer, me da igual la edad, pero suele ser de más de 40, con sobrecarga emocional. Suelen ser cuidadoras tanto de hijos mayores como de padres mayores; cuando no, tienen a su cargo alguna persona dependiente o enferma. Con una vida, en una generación en la que no se han cuidado nunca emocionalmente.
Es ese perfil de mujer que se encuentra con que ahora mismo no encuentra sentido a su vida, porque los pensamientos negativos no le dejan vivir. Puede ser que esté trabajando todavía, puede ser que no, depende.
¿Con qué herramientas trabajas? Mencionabas autocompasión, autoconocimiento y aceptación...
Yo sobre todo trabajo con mindfulness, con la autocompasión, con el autoconocimiento, con no tener que cambiar la vida o cómo tú eres, sino abrirte a la aceptación. Es un concepto difícil de entender, porque no es ni resignación ni que me guste lo que me está pasando. Es simplemente no quedarte enganchada con el presente, soltar ese momento de dolor y seguir hacia el siguiente.
La mujer a la que voy es una mujer acostumbrada a llevarlo todo para adelante, que no suelta el control, no delega. Lleva lo mismo la casa, que las cosas de los niños, que no quiere que nadie sufra. Quiere estar en todos lados, porque es lo que nos han transmitido nuestras madres y nuestras abuelas.
¿Esto afecta solo a mujeres? ¿También hay hombres con cansancio emocional y rumiación?
Por supuesto. Históricamente no se han acercado nunca tanto, ahora sí, y ahora el hombre muestra una sensibilidad natural. Por eso te digo que hay hombres que se acercan a mí, pero todavía son los menos. Hoy en día se toma con naturalidad que el hombre sea sensible y tenga inquietudes emocionales. Antes los hombres no lloraban. Eso todavía mi generación lo ha sabido llevar de otra manera. En la gente joven se acercan más a esta sensibilidad de cuidar sus emociones, su pensamiento, mirarse más interiormente.
¿Tiene que ver esto con ser más sensible?
Yo no soy mucho de etiquetas. Hay personas más sensibles que otras, y por supuesto que sí. En las mujeres no hace falta, porque somos sensibles por naturaleza, nos preocupamos de estos temas. En el hombre, claro que sí: darle espacio y mirarnos hacia adentro y ver qué sentimos, cómo vivimos las cosas, te ayuda a conocerte y te quita mucho sufrimiento, porque el fin de todo esto es vivir con menos sufrimiento mental.
¿Qué feedback recibes de las personas que participan?
El feedback es maravilloso. Lo que me dicen es eso. Por ejemplo, en la Pausa de los siete días, cada día trabajamos en algo.
Yo defiendo más la autovalía que la autoestima. La autoestima está muy mediatizada por el resultado que tú logres, por cómo te vean las personas, por el nivel que alcances. La autovalía es valer por sí misma, por ser ya una persona, un ser humano, y por estar en la vida y hacer lo mejor que puedes con las herramientas que tienes en cada momento.
Una señora me ha dicho: "Nunca me había mirado así, qué maravilla. Es mi talón de Aquiles, el considerar que nunca llego a dar la talla". Yo le digo siempre: "Esto es una práctica, hay que darle paciencia y hay que echarle tiempo". No porque un día hagas una pausa conmigo ya va a cambiar todo. Hay que trabajarlo como si fuera el gimnasio: porque vayas un día, no significa que vayas a sacar músculo al día siguiente.
¿Incorporas el deporte o el movimiento en tu enfoque?
Todo lo que hablo es de la conciencia al cuerpo. Cualquier deporte, cualquier… Hay una meditación caminando que es maravillosa. Yo practico pilates y yoga a diario. El ejercicio, la conciencia del cuerpo, pararte, sentir la respiración y ayudarte de la respiración para hacer el deporte, es maravilloso, porque es como si en ese momento no hubiera otra cosa más que tú, tu cuerpo y tu alma. Te hace el doble de beneficio hacer un deporte con conciencia y presencia que hacerlo con la mente en otra cosa.
Mindfulness significa tener la conciencia en el presente, la conciencia plena. En todo lo que hagas, deporte, ducharte, tomarte un café o una charla con un amigo, intentas vivirlo desde el presente.
¿Es fácil llevarlo al día a día?
Es una práctica continua. Incluso los meditadores más experimentados te dicen que no se llega nunca a un nivel de iluminación total. La mente se irá igual que se me va a mí, porque yo me considero siempre una principiante. Lo único que me diferencia es que me doy cuenta antes de que la mente se ha ido y la traigo otra vez al presente antes. La naturaleza de la mente es irse todo el tiempo, la mente de mono.
¿Puede ayudar en situaciones difíciles, como una pérdida o una enfermedad?
Por supuesto. El mindfulness no es terapia, pero es un complemento maravilloso para una terapia, si estás en un proceso terapéutico o si quieres aprender desde la calma a vivir cualquier situación de vida.
Yo lo asimilo como si tu vida fuera un río: en aguas calmadas puedes entrar, nadar, aprender. De repente aparece una cascada y si no has aprendido cómo se nada, atraviesas como puedas. Esto es lo mismo. Lo ideal es practicarlo cuando tu situación está en calma, pero ante una situación de sufrimiento… Yo tengo alumnas que están pasando un proceso de cáncer, como yo lo he pasado, y les voy ayudando a gestionar emocionalmente su miedo, su fatiga mental. No solo tú sufres cáncer, tu mente también lo sufre. Hay que enseñarla y ayudarla.
¿A qué te dedicas actualmente y cómo lo compaginas con la música?
Yo soy del grupo musical Siempre Así. Llevamos casi 35 años en el mercado y seguimos trabajando. Cuando mis niños eran muy pequeños, tengo cuatro hijos, dejé mi carrera por la música porque no podía llevarlo todo a la vez. Dejé mi carrera, pero nunca me desentendí: seguía leyendo, formándome o la aplicaba en mi día a día.
Justo antes de la pandemia abrí un blog de psicología. Desde el 2020 compagino seguir con la música y el acompañamiento. Casi todos son online. La música se trabaja mucho en fines de semana y días puntuales, y yo tengo mucho tiempo libre, así que hago los acompañamientos. Puedo llevar las dos cosas perfectamente. Me sirve una para la otra, porque siempre estoy aplicando mindfulness en todo lo que vivo y con mi grupo también.
¿Ese punto de inflexión fue el que te llevó a retomar tu vocación?
Sí, yo lo tomo como una señal de la vida para retomar otra vez mi carrera. Tenía una espinita de haber dejado mi carrera, porque lo mío era vocacional. Desde pequeña yo quería ayudar a las personas a no sufrir tanto.
Cuando me pasa todo eso y proceso mi duelo, poco a poco me di cuenta de que era lo que me había hecho falta para llegar otra vez a mi misión de vida: ayudar a las personas a no sufrir tanto. Esto me dio la herramienta. Lo bueno de mindfulness es que te das cuenta de que las herramientas las tienes tú en ti misma: una fortaleza capaz de sacar serenidad, sabiduría interior, bondad y compasión, que están cerradas por capas de condicionamiento, creencias, experiencias de vida.
El mindfulness te ayuda a volver a ponerlas en activo, sacarlas hacia afuera, a sentirte bien contigo misma. Cuando ves la naturaleza que tienes dentro, te ayuda a sentirte bien contigo misma. El mundo que se te abre es maravilloso.
Si tuvieras que dar un solo consejo aplicable desde cero para reducir el ruido mental, ¿cuál sería?
Que lo mejor es que no hagas siempre caso a ciencia cierta a todo lo que sus pensamientos le dicen. Cuando tú pones en duda tus pensamientos, te empiezas a desidentificar de ellos. Nosotros nos creemos que yo soy mis pensamientos. Y cuando te vas dando cuenta de que no todos tus pensamientos son ciertos y que los puedes poner en duda, eso te ayuda a alejarte de algunos pensamientos que te están haciendo sufrir.
Siempre digo como si te salieras de ti por un dron y te vieras desde arriba. Cuando tú lo ves desde lejos, ya lo pones en duda, porque te preguntas: ¿es verdaderamente cierto eso? ¿Dónde está la certeza de que ese pensamiento es así? Cuando tú estás sola, en tu momento de sinceridad, ponerte una mano en el corazón y poner en duda tus pensamientos es la primera puerta que te puede llevar a bajar un poquito el sufrimiento mental.
Es muy buena y potente esta idea. ¿Es un consejo experiencial o de algún autor?
Esto es experiencial, pero también voy cogiendo lo que me va resonando de cada persona. Esto de poner en duda tus pensamientos lo cogí de Byron Katie, una americana. Se llama El trabajo. Ella hace cuatro preguntas a lo que estás pensando. El hecho de poner en duda el pensamiento y cuestionar si es verdad me viene referenciado por allí. Es muy efectivo. "Esto dónde está escrito, lo que yo estoy pensando, dónde está escrito?"
¿Qué libros recomendarías?
Muchos, pero por decir unos pocos, El poder del ahora de Eckhart Tolle. De Tara Brach, Compasión radical. Y de Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido. También es muy recomendable el doctor Mario Alonso Puig, porque habla desde la evidencia médica. Él cuenta que se dio cuenta que en sus consultas las personas sanaban más, aparte de por el tratamiento médico, por cómo afrontaban su enfermedad y cómo el mindfulness les hacía bien.