¿Se trabaja menos pese a haber más empleo? El dato del INE que reabre el debate laboral
El economista José Ramón Riera sostiene que el descenso de las horas efectivamente trabajadas refleja una pérdida de intensidad del mercado laboral, aunque los expertos recuerdan que este indicador debe analizarse junto al resto de variables de empleo y productividad.
España continúa registrando cifras históricas de ocupación, pero uno de los indicadores publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha reabierto el debate sobre la calidad del empleo y la evolución real del mercado laboral. Se trata de las horas efectivamente trabajadas, un dato que en el primer trimestre de 2026 descendió un 0,3 % respecto al trimestre anterior en la serie corregida de efectos estacionales y de calendario, lo que equivale a cerca de 32 millones de horas menos trabajadas.
La evolución ha sido analizada por el economista José Ramón Riera, quien considera que este indicador ofrece una fotografía diferente a la que reflejan las cifras de ocupación. En un vídeo difundido en sus canales, sostiene que el aumento del número de trabajadores no se está traduciendo en una mayor intensidad del trabajo y advierte de que el mercado laboral debe evaluarse no solo por el número de personas ocupadas, sino también por las horas que realmente se trabajan.
Más ocupados, pero no todos trabajan a jornada completa
Los datos oficiales muestran que el número de ocupados siguió creciendo durante el primer trimestre del año. Sin embargo, el propio INE también publica el indicador de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, que ajusta el empleo en función de la jornada realizada.
La diferencia entre ambos indicadores responde a una realidad conocida por los economistas: no todos los ocupados desarrollan una jornada completa. Los trabajadores con jornadas parciales, reducciones de jornada u otras modalidades contractuales computan como ocupados, mientras que el indicador de equivalentes a tiempo completo corrige esa circunstancia para aproximarse al volumen efectivo de trabajo desarrollado.
Precisamente sobre esta diferencia basa Riera buena parte de su análisis. A su juicio, la evolución de las horas trabajadas resulta más útil para valorar la fortaleza real del mercado laboral que el simple incremento del número de ocupados.
¿Significa trabajar menos horas que el empleo empeora?
No necesariamente.
Los especialistas en economía laboral recuerdan que las horas efectivamente trabajadas están condicionadas por numerosos factores además de la creación de empleo. Entre ellos figuran el incremento del trabajo a tiempo parcial, las bajas laborales, las vacaciones, los permisos retribuidos, la distribución irregular de la jornada, la evolución de los convenios colectivos o la propia composición sectorial de la economía.
Por ese motivo, el INE publica de forma simultánea varios indicadores —ocupados, puestos de trabajo, equivalentes a tiempo completo y horas trabajadas— porque cada uno mide una dimensión distinta del mercado laboral.
De hecho, el Observatorio Laboral de FEDEA también constató una moderación del empleo durante el primer trimestre y confirmó la caída trimestral del 0,3 % de las horas trabajadas. No obstante, el mismo informe destaca que la productividad por hora aumentó un 1 % y que los registros posteriores de afiliación anticipaban una recuperación de la actividad en el segundo trimestre.
La calidad del empleo, en el centro del debate
La interpretación de José Ramón Riera se suma a un debate que lleva meses presente entre economistas y analistas: si el crecimiento del empleo está acompañado de una mejora equivalente en las horas trabajadas y en la productividad.
El economista considera que la reducción de la intensidad laboral puede estar relacionada con un mayor peso del empleo parcial, del pluriempleo o de determinadas modalidades contractuales. También vincula esta evolución con la transformación del modelo productivo español y con el menor peso relativo de la industria dentro del PIB.
Sin embargo, otros análisis advierten de que el descenso de las horas trabajadas no puede interpretarse de forma aislada y debe analizarse junto a variables como la productividad, el crecimiento económico, los salarios, la afiliación a la Seguridad Social y la evolución del empleo indefinido.
Un indicador que gana protagonismo
Aunque el foco mediático suele situarse sobre el número total de ocupados o la tasa de paro, cada vez son más los economistas que siguen de cerca la evolución de las horas efectivamente trabajadas como complemento para evaluar la salud del mercado laboral.
Este indicador permite conocer cuánta actividad laboral se desarrolla realmente en la economía y ayuda a interpretar fenómenos como el aumento del empleo a tiempo parcial, la reducción de jornada o los cambios en la organización del trabajo.
En ese contexto, la caída registrada durante el primer trimestre de 2026 ha reactivado un debate que previsiblemente continuará en los próximos meses: si el mercado laboral español está creciendo únicamente en número de ocupados o si ese crecimiento también se traduce en un aumento efectivo de la actividad y de la productividad.
Mientras tanto, los próximos datos de la Contabilidad Nacional y de la Encuesta de Población Activa serán determinantes para comprobar si el descenso de las horas trabajadas responde a un fenómeno puntual o marca una tendencia más persistente en la evolución del empleo español.