Consumo

Las marcas blancas ya dominan más de la mitad del mercado de gran consumo en España

Mujer comprando en un supermercado - Foto de 123rf/dolgachov

Las marcas blancas, también conocidas como marcas de distribuidor, han consolidado su presencia en los hogares españoles. Según datos recientes, estos productos ya representan alrededor del 54% del mercado de gran consumo, lo que refleja un cambio significativo en los hábitos de compra de los consumidores en España.

 

Así de desprende del informe "Marcas Blancas: símbolo del consumo inteligente. El valor de gastar menos sin renunciar a la calidad", elaborado por EAE Business School, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades.

El incremento de las marcas propias no es casual. En la última década, su participación en el mercado ha crecido de forma constante, impulsada por la combinación de precios competitivos y mejoras en la calidad. Los consumidores han dejado de percibir estas marcas como alternativas de menor calidad y las ven ahora como opciones fiables para productos cotidianos, desde alimentos hasta artículos de limpieza y cuidado personal.

Satisfacción del consumidor

Un elemento clave de este fenómeno es la satisfacción de los compradores. Más del 70% de las personas que adquieren marcas blancas asegura estar satisfecha con su experiencia, destacando especialmente la relación calidad-precio. Esta aceptación creciente ha ayudado a que los supermercados continúen ampliando la oferta de productos propios, incluyendo gamas premium y especialidades dirigidas a distintos perfiles de consumidor.

Factores que impulsan su adopción

El auge de las marcas blancas se explica por varios factores. La subida generalizada de los precios en los últimos años ha incentivado a los hogares a buscar opciones más económicas sin renunciar a la calidad. Además, la mejora en los procesos de fabricación y en el control de calidad ha permitido que las marcas de distribuidor ofrezcan productos comparables a las marcas líderes, reduciendo la percepción de riesgo al comprarlas.

Los supermercados también han trabajado en la diferenciación de sus marcas propias, creando líneas exclusivas o ediciones limitadas que atraen al consumidor. Esta estrategia no solo fortalece la fidelidad de los clientes, sino que también permite competir directamente con las marcas tradicionales en segmentos clave del mercado.

Contexto europeo

La tendencia de crecimiento de las marcas blancas no es exclusiva de España. En Europa, este tipo de productos ha ganado terreno en varios países, especialmente en aquellos con consumidores más sensibles al precio o con hábitos de compra centrados en la relación calidad-precio. La confianza que generan y su accesibilidad económica explican que continúen consolidándose como una parte importante del gran consumo.

Perspectivas futuras

Expertos en consumo estiman que la cuota de mercado de las marcas blancas seguirá aumentando en los próximos años, apoyada en la combinación de precios competitivos, percepción de calidad y diversidad de productos. La expansión de gamas premium y la inversión en marketing también podrían reforzar su presencia en el mercado, convirtiéndolas en un referente en la cesta de la compra de los hogares españoles.