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El poder del dólar en la geopolítica mundial: por qué sigue siendo la moneda dominante y qué amenazas enfrenta

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El dólar mantiene su hegemonía global por confianza y estructura, mientras el yuan digital emerge como su principal rival a largo plazo

El dólar continúa siendo el eje del sistema financiero internacional y una de las principales herramientas de poder de Estados Unidos en el tablero global. Su dominio no es fruto de la casualidad, sino el resultado de décadas de construcción institucional, confianza financiera y capacidad geopolítica.

Como resume el economista José Ramón Riera, “el dólar es el rey, pero los reyes también se hacen viejos”, una advertencia que refleja tanto su fortaleza actual como los desafíos que podrían surgir en el futuro.

Bretton Woods: el origen de la hegemonía

El liderazgo del dólar se remonta a 1944, cuando los acuerdos de Bretton Woods establecieron un nuevo sistema monetario internacional. El dólar se convirtió en la única moneda convertible en oro, mientras el resto de divisas quedaban vinculadas a él.

Ese modelo se reforzó con la creación de instituciones clave como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, consolidando el papel central de Estados Unidos en la arquitectura financiera global.

Aunque en 1971 Washington suspendió la convertibilidad en oro, el dólar no perdió su posición. Al contrario, su papel se fortaleció gracias a la profundidad de los mercados financieros estadounidenses y al peso económico del país.

El dominio actual: comercio, deuda y petróleo

Hoy, la fortaleza del dólar se explica por su uso masivo en las principales operaciones económicas del planeta:

  • Más del 70% del comercio internacional se factura en dólares

  • Alrededor del 20% se realiza en euros

  • El resto de divisas apenas alcanza el 10%

Además, la mayor parte de la deuda global se emite en dólares, y materias primas estratégicas como el petróleo se negocian en la moneda estadounidense, dando lugar al sistema de los petrodólares.

Este escenario otorga a Estados Unidos un “privilegio exorbitante”: puede financiarse a menor coste y utilizar su moneda como herramienta de influencia política y económica.

Según Riera, “más del 82% de las comisiones de las transacciones internacionales las cobran bancos estadounidenses”, lo que refuerza el peso estructural del sistema financiero del país.

El yuan digital: el principal desafío

Pese a su dominio, el dólar enfrenta un rival potencial: el yuan digital impulsado por China.

Pekín lleva años trabajando en esta moneda electrónica con varios objetivos:

  • Reducir su dependencia del dólar

  • Facilitar transacciones internacionales fuera del sistema financiero occidental

  • Fortalecer el comercio dentro del bloque de los BRICS

  • Aumentar sus reservas de oro como respaldo estratégico

El yuan digital ya se utiliza en distintas regiones de China y podría, en el futuro, convertirse en una alternativa para transacciones internacionales.

Riera advierte que “el yuan digital es la única moneda que puede poner de verdad en dificultades al dólar en el futuro”, aunque considera que ese escenario no es inmediato.

Criptomonedas: una alternativa limitada

Frente a los debates sobre el futuro del dinero, las criptomonedas todavía no representan una amenaza real para el sistema monetario internacional.

Su principal debilidad es la falta de:

  • Escala global suficiente

  • Estabilidad

  • Regulación y seguridad jurídica

  • Capacidad para sostener el volumen del comercio mundial

Por ello, su papel sigue siendo marginal en comparación con las monedas estatales.

Una hegemonía basada en confianza y poder

Más allá de los datos, el dominio del dólar responde a factores estructurales difíciles de replicar:

  • Mercados financieros profundos y líquidos

  • Seguridad jurídica

  • Estabilidad institucional

  • Red global de pagos y compensación

  • Confianza internacional acumulada durante décadas

Por eso, aunque el sistema evolucione, el liderazgo del dólar sigue siendo sólido en el corto y medio plazo.

Como señala Riera, “desbancar al dólar no es fácil ni sencillo”, porque su poder no depende solo de la economía, sino de un entramado político, financiero y geoestratégico que define el equilibrio global.

En un mundo donde la competencia entre potencias se intensifica, la verdadera batalla por el poder también se libra en el terreno monetario. Porque, mientras la política cambia, la moneda que domina las transacciones sigue marcando las reglas del juego internacional.