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FEDEA alerta de que España no necesita más impuestos, sino un sistema fiscal mejor diseñado y creíble

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Un informe de FEDEA defiende una reforma fiscal integral basada en disciplina presupuestaria, control del gasto y un rediseño del IRPF y Sociedades

El sistema fiscal español afronta un problema estructural que va mucho más allá del nivel de impuestos, según concluye el economista José Félix Sanz Sanz, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, en un extenso documento elaborado con motivo del 40 aniversario de FEDEA. El estudio sostiene que España no necesita elevar la presión fiscal, sino reconstruir su arquitectura tributaria e institucional para garantizar sostenibilidad, crecimiento y equidad intergeneracional.

El trabajo parte de una idea central: la fiscalidad no puede analizarse de forma aislada, ya que forma parte de un contrato fiscal más amplio que integra ingresos, gasto público y deuda. En este marco, el diagnóstico es contundente. España arrastra déficits recurrentes, una deuda pública persistentemente elevada y un marco institucional incapaz de disciplinar el proceso presupuestario, problemas que no se explican solo por las crisis recientes, sino por sesgos endógenos del sistema político, como la ilusión fiscal y el uso sistemático del endeudamiento para posponer costes.

Según Sanz Sanz, la consolidación fiscal no es una opción ideológica, sino una condición necesaria para preservar la equidad entre generaciones, recuperar margen macroeconómico y reforzar la credibilidad institucional. La evidencia internacional muestra que los ajustes más eficaces y duraderos se apoyan en el control del gasto corriente improductivo, acompañados de reglas fiscales claras, verificables y supervisadas por instituciones independientes, y no en subidas generalizadas de impuestos.

Uno de los ejes clave del documento es la crítica a las reformas tributarias parciales. El autor advierte de que modificar tipos, deducciones o bases imponibles sin reforzar la “constitución fiscal” del Estado conduce a cambios inestables y poco eficaces. En este sentido, propone fortalecer las reglas fiscales, institucionalizar de forma permanente las evaluaciones del gasto público (spending reviews) y reforzar la independencia de la AIReF, estableciendo una rendición de cuentas directa ante el Parlamento bajo el principio de comply or explain.

Especial atención recibe el gasto en pensiones, identificado como el principal foco de riesgo para la sostenibilidad presupuestaria y la equidad intergeneracional. Mantener este gasto al margen de las reglas fiscales ha permitido, según el estudio, ocultar su impacto real y consolidar transferencias implícitas desde los jóvenes hacia las cohortes ya jubiladas. La evidencia actuarial revela desequilibrios que solo podrían corregirse mediante mecanismos automáticos de ajuste, mayor transparencia contributiva y una relación más clara entre aportaciones y prestaciones.

En cuanto a la estructura impositiva, el informe subraya una paradoja preocupante: España ha incrementado su presión fiscal hasta niveles comparables a los de países de alta renta, mientras su PIB per cápita relativo ha retrocedido hasta situarse en torno al 85 % de la media de la UE. Esta divergencia implica un aumento del sacrificio fiscal y obliga a replantear la orientación de la reforma. El objetivo no debe ser recaudar más, sino recaudar mejor.

El análisis del IRPF ocupa un lugar central. Aunque concentra alrededor del 44 % de la recaudación total, su diseño presenta graves desequilibrios estructurales. Una parte relevante del aumento recaudatorio reciente se explica por el efecto de la inflación en ausencia de indexación, lo que ha provocado subidas silenciosas de la carga fiscal sin debate público. Además, el impuesto combina tipos marginales elevados con una base estrecha y muy reactiva, concentrando la carga en rentas medias y medias-altas, mientras una parte significativa de los contribuyentes no paga IRPF.

La evidencia empírica muestra que subir tipos marginales resulta poco eficaz tanto para recaudar como para redistribuir, debido a los ajustes conductuales de los contribuyentes. Por ello, el autor plantea explorar una transición hacia un IRPF lineal o pseudolineal, capaz de mantener la recaudación y la progresividad efectiva, reduciendo discontinuidades, costes de eficiencia y vulnerabilidad a la inflación.

Respecto al Impuesto sobre Sociedades, el informe señala que su diseño actual distorsiona la inversión, penaliza el crecimiento empresarial y refuerza la dualidad productiva, afectando especialmente a las pequeñas empresas. Entre las propuestas destacan aproximar amortizaciones fiscales a la depreciación económica, mejorar el tratamiento de pérdidas, corregir el sesgo a favor de la deuda mediante un allowance for corporate equity (ACE) y avanzar hacia un tipo nominal único alineado con el IRPF reformado, reduciendo arbitrajes fiscales.

El documento también defiende un mayor peso de los impuestos sobre el consumo, especialmente el IVA, recordando que la evidencia académica muestra que no es necesariamente regresivo cuando se mide con criterios adecuados de capacidad económica. En este contexto, se plantea la devaluación fiscal como herramienta para mejorar competitividad, combinando una reducción de cotizaciones sociales con una reestructuración del IVA y un mayor peso de los impuestos medioambientales y especiales, siempre con mecanismos compensatorios que preserven la equidad.

Finalmente, el estudio aborda los retos de la digitalización, la robotización y la inteligencia artificial, rechazando soluciones simbólicas como un impuesto a los robots. La respuesta adecuada, sostiene, pasa por modernizar el sistema fiscal para gravar de forma coherente las rentas del capital tecnológico, mantener bases amplias y preservar un sistema simple, neutral y estable.

En conjunto, el mensaje es claro: España no necesita más presión fiscal, sino un sistema fiscal mejor diseñado, integrado en un marco institucional creíble, orientado al crecimiento y capaz de sostener el Estado del bienestar sin cargar de forma desproporcionada a las generaciones futuras.