Uno de cada cuatro españoles está en riesgo de pobreza o exclusión social, según los últimos datos oficiales
El 25% de la población, 12,6 millones de personas, está en riesgo de pobreza en España, con especial impacto en menores y jóvenes
En España, 12,6 millones de personas, el 25% de la población, viven en riesgo de pobreza o exclusión social, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), una cifra que refleja la persistencia de la vulnerabilidad social pese al crecimiento económico registrado en los últimos años.
El impacto es especialmente significativo entre los colectivos más vulnerables. Un total de 2,3 millones de menores de 16 años, lo que representa el 33,9% de los niños, se encuentran en esta situación. Entre los jóvenes de 16 a 29 años, el riesgo alcanza el 27%, superando los dos millones de personas.
La vulnerabilidad también afecta a la población en edad laboral. Entre los adultos de 30 a 44 años, el riesgo se sitúa en el 25,6%, mientras que en el grupo de 45 a 64 años alcanza a unos 3,8 millones de personas. Ni siquiera los mayores quedan al margen: casi dos millones de personas mayores de 65 años viven en condiciones de riesgo.
Crecimiento económico y reducción limitada
Estos datos se producen en un contexto de crecimiento económico y aumento del empleo, aunque la mejora en los indicadores sociales ha sido limitada. Según las estadísticas oficiales, la tasa de riesgo de pobreza apenas se redujo en torno a una décima en el último año, lo que ha reavivado el debate sobre la capacidad del crecimiento para trasladarse al bienestar real de los hogares.
El economista José Ramón Riera ha advertido sobre esta situación señalando que “algo no cuadra cuando una economía crece y la pobreza apenas se mueve”, subrayando la brecha existente entre los indicadores macroeconómicos y la realidad social de muchas familias.
Factores estructurales detrás del riesgo social
Expertos apuntan a factores estructurales como la precariedad laboral, el aumento del coste de la vida, la inflación acumulada en los últimos años y la dificultad de acceso a la vivienda, especialmente entre jóvenes y familias con menores a cargo.
La tasa AROPE —el principal indicador europeo de riesgo de pobreza o exclusión— mide a las personas cuyos ingresos están por debajo del 60% de la renta mediana, así como a quienes sufren carencias materiales severas o baja intensidad de empleo en el hogar.
En este contexto, organizaciones sociales y analistas coinciden en que la reducción de la pobreza requiere medidas estructurales a largo plazo, orientadas a mejorar la calidad del empleo, reforzar la protección a la infancia y facilitar el acceso a servicios básicos y vivienda.
Desafío para los próximos años
España mantiene uno de los niveles de riesgo de pobreza más elevados de la Unión Europea, especialmente en el caso de la pobreza infantil. El reto para los próximos años será lograr que el crecimiento económico se traduzca en una mejora efectiva del nivel de vida, reduciendo la vulnerabilidad de los hogares y la desigualdad social.