Carlos Alcaraz ha firmado este domingo una página histórica del tenis mundial al convertirse, con solo 22 años, en el jugador más joven en completar el Grand Slam, tras proclamarse campeón del Open de Australia por primera vez en su carrera. El número uno del mundo culminó la gesta al derrotar en la final al serbio Novak Djokovic por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5, en un duelo de alto nivel que se prolongó durante tres horas y dos minutos.
Un triunfo que cierra el círculo de los grandes
Con esta victoria en Melbourne, Alcaraz se convierte en el noveno tenista de la historia en ganar al menos una vez los cuatro torneos grandes: Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open. Lo hace, además, a la edad más temprana de la era moderna, superando los registros de leyendas como Roger Federer, Rafael Nadal o el propio Djokovic.
El español ya suma siete títulos de Grand Slam —dos Roland Garros, dos Wimbledon, dos US Open y ahora Australia—, una cifra que mejora incluso los números de Rafael Nadal a la misma edad, consolidando su estatus como referente de una nueva generación.
De menos a más ante un Djokovic competitivo
La final comenzó cuesta arriba para el murciano, que cedió el primer set ante un Djokovic sólido y experimentado. Sin embargo, a partir del segundo parcial, Alcaraz impuso su ritmo, potencia y regularidad, dominando los intercambios clave y minimizando los errores no forzados.
Las estadísticas reflejan la superioridad del español en los momentos decisivos: 77% de primeros saques, 36 golpes ganadores y una notable capacidad para resistir la presión en los juegos largos, frente a un Djokovic que acumuló más errores y fue perdiendo consistencia física con el paso de los sets.
Reconocimiento entre generaciones
Tras el encuentro, Djokovic reconoció la magnitud del logro de su rival, calificando su hazaña como histórica y legendaria, y augurando nuevas finales entre ambos en los próximos años. En la grada, la presencia de Nadal añadió un simbolismo especial a la jornada, reforzando el relevo generacional que vive el tenis español.
Alcaraz, visiblemente emocionado, dedicó el título a su equipo de trabajo, destacando el esfuerzo y las dificultades superadas en el camino hacia el trofeo australiano, y agradeció el apoyo recibido tanto dentro como fuera de la pista.
Un récord que marca una época
Con este triunfo, el murciano no solo amplía su palmarés, sino que entra definitivamente en la historia del deporte como uno de los jugadores más precoces y completos de todos los tiempos. A sus 22 años, Alcaraz ya no es solo el presente del tenis mundial, sino también una figura destinada a marcar una era.