Mosaico literario y cultural

Las piedras milenarias que fueron el Facebook de la era vikinga

Las piedras rúnicas erguidas por los vikingos a lo largo de las tierras nórdicas han sido testigos silenciosos de una época marcada por la intriga y la magia. Los símbolos grabados en esas piedras, conocidos como runas, conformaron el alfabeto de los pueblos germanos y del norte de Europa. Su legado perdura hasta nuestros días como un fascinante enigma. La palabra runa significa «secreto» o «misterio». Y el origen de la escritura rúnica ha sido objeto de especulación para muchos arqueólogos, historiadores e investigadores interesados en el tema. Se cree que el alfabeto rúnico es producto de una mezcla de alfabetos como el romano antiguo, el griego y el etrusco. El lenguaje rúnico recibió el nombre de futhark, originado por el sonido de las primeras letras llamadas runas: fehu, uruz, thurisaz, ansuz, raidha y kaunaz.

Existen varias versiones de este lenguaje que fue portador de secretos y sabiduría. Muchos textos rúnicos incrustados sobre las piedras expresan sentimientos de amor, de soledad, de tristeza, de muerte; pero también escribían textos jocosos. Asimismo dibujaban animales, objetos o incluso deidades, y con orgullo terminaban la inscripción con el nombre del autor o de la autora. Hay escrituras rúnicas que manifiestan consejos y exhortaciones ante las adversidades de la vida. Y toda esa facultad de escribir con motivos decorativos formaba parte de las aspiraciones artísticas. Los hombres de esa época, como en todos los tiempos, tenían deseos sexuales. Y escribían sus sueños eróticos sobre una madera, sobre un cuero o en una piedra rúnica. Se han hallado textos escritos por mujeres en honor a sus maridos, pero también textos de hombres en memoria de sus esposas. En otras palabras, los textos rúnicos, como la poesía, hablan del misterio, de lo cotidiano, de lo invisible y de todo aquello que aqueja al ser humano.

Cada piedra rúnica debía ser alzada en un lugar donde la muchedumbre trajinaba todos los días. Así podían leer los mensajes y apreciar el arte decorativo de sus figuras. Era costumbre erigir piedras rúnicas como lápidas. Muchas piedras rúnicas son parte de inmensos monumentos que los vikingos levantaron en diferentes ciudades nórdicas. Los pueblos germánicos, como los anglosajones, usaban runas para comunicarse. Pero, a pesar de esta realidad, no se ha escrito una extensa literatura con el alfabeto rúnico. Los grabados rúnicos más antiguos de Suecia datan del siglo 200 d.C. Los escandinavos creían que las runas estaban dotadas de poderes mágicos y divinos. Era para ellos un «susurro de los dioses» que llegaba desde las alturas. Por lo general, las runas eran grabadas entre dos líneas. Se empezaba a escribir en un extremo y se terminaba en el otro, dando la impresión de ser dragones o serpientes. Sin embargo, no se sabe con exactitud de qué tipo de animales se trata. Por eso se habla de «animales rúnicos». 

Un detalle curioso es que en un gran número de piedras rúnicas existen cruces grabadas. Y uno se pregunta: ¿eran cristianos los vikingos? Los predicadores cristianos viajaban por el norte de Europa con el fin de catequizar a los escandinavos. Algunos estudiosos aseguran que muchas personas, durante la época vikinga, eran cristianas. No obstante, no querían deshacerse de sus dioses, y a escondidas levantaban piedras rúnicas con mensajes cristianos. Es decir, el proceso de cristianización, en Escandinavia, condujo a que el alfabeto rúnico fuera sustituido por el alfabeto latino que era el abecedario del resto de Europa. Pero para los vikingos, que se desplazaban a otros países del continente europeo, el alfabeto latino no era desconocido. Expertos señalan que un grupo reducido de la élite vikinga usaba precisamente el alfabeto latino cuando escribían algo muy importante. Los misioneros católicos hacían construir iglesias en suelo nórdico y se encargaban de enseñar el arte de leer y de escribir con letras latinas. Este hecho fue la causa para la disminución del uso de las runas, y con el correr del tiempo desaparecieron del mapa escandinavo en la segunda mitad del siglo XIII.