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I Volti: el Mediterráneo con rostro

I Volti

Queridos lectores, hoy en “Recomendados” os traemos I Volti, un homenaje luminoso a la naturaleza. Gracias a CBG, Cultura del Buen Gusto desde 1986, viajamos en clave italiana para presentar tres vinos que no solo seducen por su calidad, sino que emocionan por la historia que los sostiene: un proyecto que, como el nuestro, entiende el vino y el arte como dos formas de alma compartida. En esta colección, el arte llega de la mano del legado de la defensora del medioambiente y artista plástica Fabrizia Arduini, cuyas ilustraciones convierten cada botella en una obra efímera que respira territorio, sensibilidad y conciencia.

Tres vinos, tres paisajes, tres emociones: Blanco Pinot Grigio — Terre di Abruzzo IGT, una caricia fresca del Adriático; Rosado Negroamaro — Rosato Puglia IGP, la suavidad luminosa del Mediterráneo; Tinto Montepulciano — Montepulciano d’Abruzzo DOC, la profundidad que nace entre montañas y brisa marina. Una trilogía que celebra Italia desde la tierra hasta la expresión artística, recordándonos que el vino, cuando se hace con intención, también puede ser un gesto de naturaleza.

En un Mediterráneo que respira a través de sus aromas y sus territorios, surge I Volti, la colección con la que Fantini Wine Group transforma el vino en relato visual y emocional. Aquí, cada botella es más que un producto: es un fragmento de paisaje, una voz que brota de la tierra y se encarna en las ilustraciones de Arduini, donde la naturaleza adquiere forma humana para recordarnos que el vino también es memoria, identidad y compromiso ecológico.

Tres regiones —Abruzzo, Puglia y Sicilia— se entrelazan para dar vida a una colección que celebra la diversidad italiana desde la frescura adriática hasta la hondura volcánica. I Volti es, ante todo, una invitación a contemplar el vino como se contempla una obra de arte: con pausa, con emoción y con la certeza de que cada sorbo guarda un territorio y una historia. Nos encanta porque compartimos la misma filosofía.

En esta gama conviven las voces de Abruzzo, Puglia y Sicilia: la tensión del Montepulciano d’Abruzzo, la hondura del Nero d’Avola, la vibración del Grillo. Son vinos concebidos para brillar en carta y en mesa: limpios, expresivos, accesibles, capaces de narrar sin necesidad de palabras. Una colección que refleja la colaboración con viticultores locales y una apuesta por territorios mediterráneos luminosos.

Nuestra clave molecular de los territorios

Cada región respira a través de moléculas que dibujan su paisaje:

  • Abruzzo: limoneno, citral, hexanol y cis-3-hexenol, que evocan cítricos tensos y manzana verde.
  • Puglia: lactonas, nerol, citronelol y β-damascenona, que traen melocotón, flor mediterránea y fruta amarilla madura.
  • Sicilia: 1,8-cineol, timol, carvacrol, terpinoleno, ocimeno y tioles marinos, que aportan hierbas, cítricos maduros y bruma salina.

Tres territorios, tres respiraciones químicas del Mediterráneo, reunidas en una colección que convierte el vino en paisaje, el paisaje en arte y el arte en una forma de recordar que la tierra también tiene rostro.

Hoy nos detenemos en dos zonas: Abruzzo y Puglia.

Nuestra clave molecular: tres vinos, dos territorios

  • Pinot Grigio — Terre di Abruzzo IGT: una caricia fresca del Adriático. Su perfume nace del terpineol, que aporta anisados delicados y flor de ylang; los terpenos complejizan su expresión con elegancia.
  • Rosato Negroamaro — Rosato Puglia IGP: suavidad luminosa del Mediterráneo. Evoca rosa, lima, lilas y vainilla; el feniletanol y el terpineol se despliegan con una seducción suave y floral.
  • Montepulciano — Montepulciano d’Abruzzo DOC: profundidad nacida entre montañas y brisa marina. El geraniol, el farnesol y la damascenona revelan membrillo, albaricoque, café, tilo y una canela sutil; la unión del linalool con la ionona crea una fantasía aromática que incluso evoca ciruelas.

En conjunto, I Volti nos recuerda que el vino es, ante todo, una forma de mirar: mirar la tierra, mirar el tiempo, mirar la identidad que se esconde en cada aroma. Es una invitación a detenerse, a escuchar el Mediterráneo en sus tres respiraciones y a comprender que, cuando el vino se convierte en arte, también se convierte en un modo de honrar aquello que nos sostiene.

Al cerrar este recorrido, queda claro que no hablamos solo de vino, sino de una manera de contemplar el Mediterráneo con otros ojos. Cada botella es un pequeño manifiesto: territorio, arte y química entrelazados para recordarnos que la naturaleza también tiene voz, rostro y memoria. I Volti nos enseña que el vino puede ser paisaje, puede ser arte y puede ser emoción. Que detrás de cada sorbo hay una historia que empieza en la tierra y termina en quien la bebe. Cuando el vino se hace con alma —como aquí— se convierte en una forma de honrar aquello que nos sostiene: la naturaleza, la memoria y la belleza de lo efímero.

Hasta la próxima emoción en copa — El Perfume del Vino, Plataforma de investigación de aromas del vino.