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Celebrar un país a través de sus sabores una mirada a la Fiesta Nacional Suiza

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Celebrar un país a través de sus sabores: una mirada a la Fiesta Nacional Suiza

Hay momentos en los que la vida nos recuerda que compartir una mesa es también compartir un mundo. Las Fiestas Nacionales, con su carga histórica y emocional, nos ofrecen precisamente eso: la oportunidad de acercarnos a la esencia de un país a través de sus sabores, sus gestos y sus tradiciones. Para nosotros, degustar no es simplemente comer; es un acto de curiosidad y respeto, un intento de desentrañar los misterios que cada alimento guarda en su interior. Es comprender cómo la historia, la tierra y las manos que la trabajan se transforman en aromas y texturas que hablan de un pueblo entero. Y en ese diálogo silencioso entre cultura y paladar, descubrimos una forma profunda y hermosa de celebrar la identidad de quienes nos acogen.

Ciertamente, las Fiestas Nacionales de cada país son momentos de profunda trascendencia histórica que nos encanta compartir. El año pasado, al acompañar a nuestros amigos suizos, vivimos instantes de verdadera calidez: momentos de amistad, de unión y de descubrimiento eno‑gastronómico.

Syrah Suiza

Y sí: una Fiesta Nacional es el día en que un país celebra su relato de origen y continuidad, un ritual de identidad colectiva que recuerda un acontecimiento fundacional, refuerza la memoria histórica, crea unidad simbólica en torno a un relato común, afirma los valores y símbolos que definen a la nación, proyecta hacia el exterior cómo ese país se entiende a sí mismo y, mediante ceremonias y actos públicos, escenifica la legitimidad y continuidad del Estado como comunidad política viva.

Recordamos especialmente cómo resaltaba la unión aromática entre las salchichas y los quesos suizos, sostenida por un pequeño coro de moléculas compartidas —aldehídos como hexanal y nonanal, ácidos grasos como el butírico y el hexanoico, y compuestos sulfurosos como metanotiol y dimetil disulfuro— que aparecen tanto en la grasa cárnica calentada como en la leche fermentada y madurada. Juntas, estas moléculas tejen un puente sensorial que va de lo mantecoso a lo tostado, de lo láctico a lo umami, creando una continuidad aromática que explica por qué ambos alimentos se abrazan tan bien en boca.

Y todo ello sucedía mientras conversábamos con amigos y conocidos, rodeados de risas y complicidades, acompañando cada bocado con sorbos del tinto Syrah de Charrat, en Valais —el Cave Les Collines—, un auténtico néctar de vida elaborado por manos jóvenes y apasionadas como las de Pierre Dorsaz, alguien que vive el vino y el campo con una vocación profundamente auténtica.

Porque cuando asistimos a una Fiesta Nacional lo hacemos desde el más sincero agradecimiento por ser convocados a fechas tan señaladas e importantes; y, dado que nos dedicamos a la eno‑gastronomía, además de compartir la celebración en sí, buscamos descubrir y apreciar en toda su dimensión la gastronomía local —en este caso, la suiza— de manera que, al retirarnos, permanezca en nosotros esa sensación de profundidad compartida, de sabores y aromas que hablan de todo un país y de las personas que lo habitan.

Y es que, para nosotros, el momento de degustar un alimento es mucho más que comerlo: es intentar desentrañar sus misterios, comprender su origen y su evolución, y así acercarnos a la tradición de los pueblos que lo han creado. Cada bocado es una puerta abierta a su historia, a su paisaje y a su memoria.

Que cada encuentro, cada mesa compartida y cada aroma descubierto sigan recordándonos que la gastronomía es también un puente entre culturas, un lenguaje que une y una forma de honrar la historia de quienes nos reciben. Nos despedimos con el corazón lleno y el paladar despierto, llevando con nosotros la gratitud por lo vivido y el deseo de seguir explorando, aprendiendo y celebrando la belleza que nace cuando los pueblos comparten sus sabores y su memoria.

Gracias a todo el personal de la Embajada, en especial al Excmo. Embajador de este año 2025, Sr. Hanspeter Mock, y a la Excma. Sra. Karin Mock‑Fischer, quienes año tras año ponen su empeño, dedicación y cariño para que estas celebraciones no solo tengan lugar, sino que se conviertan en momentos que ya forman parte de la historia.

Antes de despedirnos, queremos dar la bienvenida a España al Excmo. Heinrich Schellenberg, nuevo Embajador de Suiza para España y Andorra, y expresar nuestro deseo de poder conocerle personalmente en un futuro próximo.

Hasta la próxima entrega. El Perfume del Vino, Hosanna Peña – Dr. Ricardo De Arrúe