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Burgos: un recorrido sensorial entre patrimonio, vino y tradición

Las Huelgas Monasterio
Queridos lectores, hoy en Recomedados, en «Burgos: Conexión Única», quiero compartir un viaje que no solo recorrí con los pies, sino también con el alma.

Con todos los sentidos

El lunes 16 de marzo amaneció como una invitación a descubrir Burgos desde dentro: su patrimonio, su gastronomía, su tradición y esa creatividad contemporánea que late en cada rincón. La jornada comenzó con aroma a malta y a sueños cumplidos en la Fábrica de Cerveza Virtus, donde dos amigos transformaron su pasión en una marca que honra la esencia cervecera burgalesa. Probamos dos de sus cervezas, acompañadas de un aperitivo español.

Desde allí, nos dejamos envolver por la historia viva de la ciudad con un paseo por el casco antiguo. Desde el Hotel Abba caminamos hasta el imponente Arco de Santa María, avanzando entre calles medievales, plazas vibrantes y la silueta majestuosa de la Catedral de Burgos, que parecía hablarnos en piedra, en luz y en siglos.

El aperitivo nos sorprendió en Tiempos de Maricastaña, un lugar donde la cocina juega, provoca y acaricia. Una croqueta premiada con toques asiáticos, un tartar de morcilla con pulpo y un Ribera del Duero que abrazó cada bocado. Un pequeño festín antes del festín.

La comida nos esperaba en El Soportal, un templo del tapeo creativo. Allí nos deleitamos con un croquetón de cecina, hojaldre de puerros, bolitas de morcilla, solomillito con foie, cazuelilla de bacalao y una minihamburguesa de potro que cerró el menú con carácter. Tradición burgalesa con chispa contemporánea.

Tiradito de Sama

La tarde nos devolvió al corazón monumental de la ciudad: la Catedral de Burgos. Guiados por Noelia, descubrimos su arquitectura gótica, sus capillas, sus símbolos y su historia. Una visita que no solo se mira: se siente. Patrimonio de la Humanidad que se respira.

Para cerrar el día, caminamos un tramo del Camino de Santiago, conectando con la esencia de los peregrinos que desde hace siglos cruzan Burgos. Un paseo sereno, casi espiritual, que puso el broche perfecto a una jornada llena de descubrimientos. En ese trayecto apareció la Iglesia de San Nicolás de Bari, testigo del poder de los mercaderes burgaleses, quienes la levantaron, la embellecieron y la convirtieron en símbolo de su identidad. Su retablo pétreo, sus capillas, su historia… todo habla de un Burgos que creció gracias al comercio, la fe y la comunidad. Un recorrido narrado formidablemente por Beatriz.

La tarde continuó con una propuesta singular: la cata de vinos con vinilo de Lust for Wine, dirigida por Pilar. Una experiencia donde el vino y la música se entrelazan para contar historias. Seis vinos, seis canciones, seis emociones. Aquí nos acompañaron Beatriz, Raquel, Ana y Lucía, artífices de estos días maravillosos, quienes estuvieron siempre presentes en el recorrido.

 Foto: GUILLERMO NAVARRO D.O. ARLANZA, BURGOS, CyL. Botellas de los vinos de la D.O., fotografiados en la sede del Consejo Regulador.

La cena tuvo lugar en Binilo, el espacio gastronómico del chef Nuño Salvador. Allí entendimos que comer también es compartir, disfrutar y dejarse llevar. Ensaladilla de mejillón en escabeche, oreja frita con tamarindo, morcilla con mermelada de piquillo, bikini de pastrami y la tarta de queso Binilo. Un menú que fue ritmo, textura y alma. Me encantó la música, el ambiente y, en particular, uno de los platos que me sirvieron: el Ajoblanco de coco con Tiradito de Sama, delicioso.

Como recuerdo del viaje, recibimos el Pack Regalo Delicias de Burgos, un proyecto familiar que celebra la gastronomía local a través de productos artesanos. Una selección que resume la esencia del territorio.

La noche transcurrió en el Hotel Abba Burgos, un antiguo Seminario Mayor convertido en un refugio perfecto para descansar tras un día lleno de emociones.

El martes 17 nos esperaba con más vino, más gastronomía y más patrimonio. Un día que volvió a recordarnos la riqueza cultural y sensorial de Burgos.

La jornada culminó en el Monasterio de las Huelgas, uno de los conjuntos históricos más relevantes de la ciudad. Fundado en la Edad Media y ligado a la monarquía castellana, es un lugar que invita a la contemplación. Allí, entre claustros y salas silenciosas, el tiempo parece detenerse.

Después, una tapita cercana al monasterio y una comida en el Asador Lorenzo, donde el lechazo nos recordó por qué la cocina burgalesa es pura identidad.

Una reflexión antes de despedirme

Si algo debo destacar de este viaje es que Burgos me tocó profundamente. No solo por la Catedral —sus vidrieras, sus colores, su majestuosidad; el Papamoscas, el Retablo Mayor— sino por su gastronomía y sus vinos, esos aromas que nacen de la tierra y construyen identidad. Notas cítricas, florales, mentoladas… presentes tanto en sus vinos como en productos tan propios como la morcilla o el lechazo.

Aún saboreo el Ajoblanco de coco con Tiradito de Sama de Binilo: delicado, sutil, equilibrado, con ese perfume a nonanal y hexanal que evoca cítricos, brisas marinas y matices herbáceos, aroma a hoja verde recién cortada. Una caricia para el paladar.

Oh y el inicio del viaje que inició con Ángel Alfa gracias por esa pasión por la cerveza artesanal ...

Recorrer el Monasterio de las Huelgas y contemplar las vidrieras más antiguas de España fue un privilegio, al igual que estar frente a los sepulcros de Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet. También lo fue visitar el Museo de Atapuerca, pasear por el Espolón o perderme en un mercado de abastos. Todavía recuerdo el tartar de Maricastaña y el hojaldre de puerros y beicon de El Soportal. Y, como colofón, las maravillas del Asador San Lorenzo. 

Y qué decir de esos sorbos del Tinto Barbudo en el Restaurante Binilo, con su seductor perfume nacido de la molécula β-damascenona, esa nota que envuelve el vino en aromas de fruta madura, pétalos cálidos de rosas y un fondo casi hipnótico que se queda flotando en la memoria a tabaco.

Volví en el AVE pensando, sintiendo, reviviendo cada instante. Cada sorbo, cada bocado, cada conversación… una experiencia que se queda a vivir con nosotros. Una experiencia que recomendamos vivir intensamente

Hasta la próxima entrega

Estimados lectores esperamos haberlos hecho viajar aromáticamente