Cuatro detenidos en Madrid por una oleada de robos en bancos y joyerías haciéndose pasar por ancianos
La Policía Nacional desarticula en Madrid dos grupos itinerantes que robaban en bancos y joyerías por toda España con un botín de 200.000 euros
Agentes de la Policía Nacional han detenido en Madrid a cuatro personas acusadas de integrar dos células itinerantes especializadas en hurtos en sucursales bancarias y joyerías de distintas ciudades españolas, donde llegaron a acumular ganancias ilícitas por valor de 200.000 euros. Los arrestados tenían su base logística en la capital, desde donde planificaban los golpes.
Según ha informado la Policía en un comunicado, a los detenidos se les imputan seis delitos de hurto cometidos en Madrid, Málaga, Sevilla y Valencia, además de un delito de pertenencia a grupo criminal. Dos de los arrestados han ingresado en prisión por orden judicial.
Investigación iniciada tras robos en Andalucía
La investigación comenzó en enero de 2026, tras detectarse dos hurtos en oficinas bancarias de Sevilla y Málaga, en los que el grupo consiguió sustraer más de 100.000 euros. En uno de los casos, los delincuentes se apoderaron del cajetín registrador y, en otro, aprovecharon un descuido de un empleado que abandonó su puesto para ayudar a una supuesta persona con la tarjeta bloqueada.
Las pesquisas permitieron confirmar que se trataba de un grupo criminal organizado e itinerante, con una estructura definida y reparto de funciones, que se desplazaba por todo el país para dificultar su identificación.
Base logística en Madrid y movilidad constante
Desde Madrid, los integrantes del grupo seleccionaban objetivos, repartían tareas y almacenaban material. Preferían desplazarse en transporte público para no levantar sospechas, aunque recurrían a vehículos en trayectos de larga distancia. La Policía destaca que elegían actuar fuera de su lugar de residencia convencidos de que así complicaban el trabajo de los investigadores.
Un modus operandi basado en la distracción
El grupo utilizaba técnicas de distracción muy elaboradas y elementos que dificultaban su identificación, como gorras, gafas y otros complementos. En varias ocasiones, simulaban ser personas ancianas o con discapacidad, usando bastones para reforzar su apariencia y ganarse la confianza de las víctimas.
En algunos robos llegaron incluso a pinchar neumáticos o romper lunas de vehículos, provocando distracciones que aprovechaban para cometer los hurtos. Todo el operativo se coordinaba mediante auriculares y micrófonos, manteniendo comunicación constante durante los golpes.
Detenciones en dos fases y un sospechoso con 18 identidades
Tras varios meses de seguimiento, la Policía desplegó un dispositivo que culminó con la detención de los cuatro miembros más activos del entramado. Uno fue arrestado cuando intentaba abandonar España por el aeropuerto de Madrid, mientras que los otros tres fueron interceptados en pleno centro de la capital, cuando realizaban un encuentro para planear nuevos asaltos.
Los investigadores comprobaron además que uno de los detenidos utilizaba hasta 18 identidades diferentes, lo que dificultaba su rastreo policial.
La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones, ya que los agentes siguen analizando la actividad del grupo en otras provincias.