Qué hacer si recibes un requerimiento de Hacienda: plazos, multas y la advertencia de la abogada Estrella Muñoz
Responder a tiempo a un requerimiento de Hacienda evita sanciones. Expertos explican plazos, riesgos y casos llamativos detectados
Recibir una carta de la Agencia Tributaria suele generar preocupación, pero un requerimiento de Hacienda no implica automáticamente una sanción. Se trata de una notificación oficial para revisar datos fiscales, solicitar documentación o aclarar posibles discrepancias detectadas por la Administración.
La clave para evitar problemas es clara: leer la notificación con atención y responder dentro del plazo establecido, que por norma general es de 10 días hábiles.
Qué es un requerimiento y por qué lo envía Hacienda
Un requerimiento es una comunicación formal de la Agencia Tributaria cuando detecta que alguna información fiscal no coincide o necesita verificación. En la mayoría de los casos responde a errores administrativos, omisiones o desajustes entre los datos declarados y los que maneja la Administración.
Entre los tipos de notificaciones más habituales se encuentran:
-
Cartas informativas, sin necesidad de respuesta.
-
Requerimientos de documentación para justificar ingresos, gastos o deducciones.
-
Propuestas de liquidación, si Hacienda considera que hay errores.
-
Providencias de apremio o embargos, en caso de deudas.
-
Inicios de inspección o expedientes sancionadores en situaciones más graves.
Los documentos solicitados pueden incluir facturas, justificantes, libros contables o contratos, dependiendo del motivo del requerimiento.
Qué hacer al recibir la notificación
Los expertos recomiendan tres pasos básicos:
-
Aceptar la notificación cuanto antes. Rechazarla no evita el procedimiento y queda registrado.
-
Analizar el contenido para entender qué solicita Hacienda.
-
Responder dentro del plazo, aportando toda la documentación requerida.
La respuesta puede realizarse a través de la Sede Electrónica de la Agencia Tributaria, utilizando certificado digital, DNI electrónico o sistema Cl@ve, o de forma presencial mediante cita previa.
Si no se responde, las consecuencias pueden ser económicas: las sanciones por no contestar oscilan entre 150 y 600 euros, aunque pueden aumentar si el procedimiento continúa.
Qué ocurre después de responder
Una vez enviada la documentación, la Agencia Tributaria revisa el expediente.
-
Si todo está correcto, el procedimiento se cierra sin consecuencias.
-
Si detecta irregularidades, el proceso puede continuar con nuevas actuaciones o liquidaciones.
El organismo dispone de un plazo de hasta seis meses para emitir una respuesta.
El caso viral del “posible ocupante” que cuestiona el procedimiento
El funcionamiento de los requerimientos ha generado debate en redes sociales tras el testimonio de la abogada Estrella Muñoz, quien relató en su perfil de Instagram un caso llamativo.
Según explicó, recibió una notificación dirigida a un “posible ocupante” sin identificar a ninguna persona concreta. En sus palabras, la carta parecía “echar un anzuelo a la desesperada para ver si pillan algo”, cuestionando la falta de identificación del destinatario.
Muñoz planteaba además una duda práctica: si la carta no está dirigida a una persona concreta, “¿a quién van a sancionar?”, sugiriendo que este tipo de comunicaciones podrían carecer de eficacia si no se puede identificar al contribuyente.
Aunque se trata de situaciones poco habituales, el caso refleja el creciente debate sobre los métodos de control y notificación de la Agencia Tributaria.
La importancia de prevenir sanciones
La Agencia Tributaria intensifica cada año el control mediante el cruce de datos, el análisis de consumos, plataformas digitales o información bancaria. Por ello, los asesores fiscales recomiendan:
-
Mantener la documentación organizada.
-
Revisar las declaraciones antes de presentarlas.
-
Consultar con un profesional ante cualquier duda.
En un contexto de mayor control fiscal, la recomendación principal sigue siendo la misma: no ignorar nunca una carta de Hacienda y responder siempre dentro de plazo. Una gestión rápida y documentada suele ser suficiente para cerrar el expediente sin consecuencias.