Infraestructuras hidráulicas

Alerta en las infraestructuras hidráulicas: un tercio de las presas estatales está en alto riesgo y la mayoría carece de planes de emergencia

Pedro Sánchez durante una comparecencia en la sede de Ferraz | Foto de PSOE

112 presas necesitan refuerzos urgentes y el 75% carece de planes de emergencia, según alertan ingenieros ante el aumento de fenómenos extremos

El estado de las infraestructuras hidráulicas en España vuelve a situarse en el centro del debate tras conocerse que 112 de las 375 presas de titularidad estatal —casi un tercio— se encuentran en alto riesgo y requieren refuerzos estructurales urgentes. Así lo advierten informes técnicos elaborados por expertos en ingeniería civil, que alertan de un problema de seguridad pública con potenciales consecuencias graves si no se actúa a tiempo.

Según estos especialistas, muchas de las presas presentan carencias importantes, como desagües de fondo defectuosos, dificultades para gestionar crecidas extraordinarias y estructuras envejecidas que no han sido modernizadas conforme a los estándares actuales. A ello se suma un contexto climático cada vez más exigente, con episodios de lluvias intensas, DANAs y fenómenos extremos que aumentan la presión sobre estas infraestructuras.

Pero el dato más preocupante, según los técnicos, no es únicamente el estado físico. El 75% de las presas estatales carece de planes de emergencia operativos, lo que significa que, en caso de incidente o fallo estructural, no existirían protocolos claros de aviso a la población, evacuación ni sistemas coordinados de protección civil.

Los ingenieros califican esta situación de “crítica”, especialmente teniendo en cuenta que muchas instalaciones superan los 60 años de antigüedad y que algunas no cumplen coeficientes básicos de seguridad. Además, advierten de que el problema podría ser aún mayor en presas gestionadas por entidades locales o comunidades de regantes, que en muchos casos disponen de menos recursos técnicos y financieros para su mantenimiento.

El deterioro acumulado se atribuye en gran medida a la falta de inversión sostenida. Los expertos estiman que serían necesarios cientos de millones de euros anuales para adaptar las infraestructuras hidráulicas a los nuevos escenarios climáticos y garantizar su seguridad a largo plazo.

El economista José Ramón Riera ha advertido sobre la dimensión del problema y la necesidad de actuar con urgencia: “Cuando hablamos de infraestructuras críticas no estamos ante un gasto, sino ante una inversión en seguridad nacional y en protección de vidas humanas”.

Desde el ámbito técnico insisten en que el riesgo no es inmediato en todos los casos, pero sí acumulativo. La ausencia de planes de emergencia y el envejecimiento de las estructuras aumentan la vulnerabilidad ante eventos extremos, especialmente en cuencas con elevada presión hidráulica.

La gestión de estas infraestructuras corresponde a las confederaciones hidrográficas, dependientes del Ministerio para la Transición Ecológica, lo que sitúa el foco en la planificación estatal y en la necesidad de priorizar la seguridad hidráulica dentro de las políticas de inversión pública.

Los especialistas coinciden en el mensaje final: reforzar las presas y desarrollar planes de emergencia no es una cuestión técnica o política, sino una medida básica de prevención para evitar posibles catástrofes y proteger a las poblaciones aguas abajo.