Plaga de palomas en Delicias Madrid: vecinos denuncian suciedad, riesgos sanitarios y falta de soluciones
La sobrealimentación diaria de aves por parte de una vecina genera suciedad, riesgos sanitarios y malestar creciente en el barrio madrileño
El barrio de Delicias vive desde hace años una situación cada vez más insostenible por la alta concentración de palomas en sus calles, un problema que los vecinos atribuyen directamente a la acción continuada de una residente que alimenta a las aves a diario con grandes cantidades de comida.
Los residentes denuncian que esta práctica, prohibida por la normativa municipal, ha provocado una acumulación masiva de excrementos en aceras, portales y zonas comunes, hasta el punto de que muchos aseguran que “ya no pisan suelo, sino caca de paloma”. La situación afecta especialmente a calles como Tomás Bretón, Batalla del Salado o Cáceres, donde se concentra buena parte de las aves.
La rutina de esta vecina, que según testimonios lleva más de una década alimentando a las palomas, ha generado un efecto llamada que ha convertido la zona en un punto de concentración permanente. Los animales han aprendido horarios y recorridos, lo que provoca escenas diarias con cientos de ejemplares congregados, especialmente en torno a la salida de colegios o zonas transitadas.
Las consecuencias van más allá de la incomodidad. Los vecinos alertan de riesgos para la salud, especialmente para los menores, debido al contacto constante con excrementos y superficies contaminadas. Algunos testimonios apuntan a problemas oculares o caídas derivadas del estado de las calles, mientras que otros aseguran que han tenido que dejar de tender la ropa o evitar el uso de patios y balcones.
El impacto también se deja sentir en el comercio local, donde algunos establecimientos han tenido que adoptar medidas como mantener sombrillas abiertas de forma permanente para evitar que los clientes sufran incidentes con las aves.
A pesar de las múltiples denuncias interpuestas, los vecinos aseguran que la situación persiste. Según relatan, la mujer ha sido sancionada en numerosas ocasiones, pero no ha cesado en su comportamiento, lo que ha generado una creciente sensación de frustración e impotencia en el barrio.
Desde el Ayuntamiento de Madrid reconocen la existencia de puntos de alta concentración de palomas, aunque rechazan que se trate de una plaga generalizada en la ciudad. En este sentido, apuntan a que este tipo de situaciones suelen estar vinculadas a conductas individuales de alimentación, como ocurre en Delicias.
Para intentar mitigar el problema, en la zona se han puesto en marcha medidas como la cetrería, con la introducción de aves rapaces entrenadas para ahuyentar a las palomas y modificar sus hábitos. Sin embargo, los vecinos consideran que estas actuaciones resultan insuficientes si no se ataja el origen del problema.
Mientras tanto, balcones cubiertos con plásticos, pinchos y objetos reflectantes se han convertido en una imagen habitual del barrio, en un intento desesperado por reducir la presencia de aves que, lejos de disminuir, continúa marcando el día a día de los residentes.