Crece el malestar vecinal en Conde de Casal por las obras de la Línea 11: ruido, vibraciones e inseguridad

Futuro intercambiador de Conde Casal - Imagen de la Comunidad de Madrid
La ampliación de la Línea 11 de Metro de Madrid y la construcción del nuevo intercambiador de Conde de Casal han desatado un creciente malestar entre los vecinos del distrito de Retiro. 

Residentes del entorno de la glorieta denuncian ruido constante, vibraciones en los edificios, afecciones a la movilidad y una falta de información “clara y continuada” por parte de las administraciones responsables y la UTE encargada de las obras.

Las actuaciones, consideradas una de las principales inversiones en infraestructuras del suburbano madrileño —con más de 500 millones de euros presupuestados y finalización prevista para 2027—, se están ejecutando en un entorno densamente poblado que incluye la Avenida del Mediterráneo y calles colindantes.

Obras de madrugada, vibraciones y daños en edificios

Uno de los principales focos de queja es el horario de los trabajos, que según los afectados se prolonga con frecuencia desde las 7:00 de la mañana hasta la 1:00 de la madrugada, incluyendo fines de semana y festivos. Esta situación, denuncian, impide el descanso nocturno y vulnera el derecho al descanso vecinal.

Durante una reunión vecinal celebrada el pasado 21 de abril, los residentes expusieron episodios de fuertes vibraciones que habrían provocado desprendimientos de cascotes en algunos edificios. Ante estos incidentes, aseguran, se han tenido que instalar mallas de protección sufragadas por las propias comunidades de vecinos.

A pesar de las quejas formales trasladadas a la Consejería de Vivienda, Transportes e Infraestructuras, los afectados denuncian no haber recibido informes técnicos ni explicaciones detalladas sobre el alcance de los riesgos.

Incidentes con gas y mediciones de ruido por encima del límite

El malestar vecinal se agravó tras un incidente ocurrido el 2 de mayo, cuando las obras provocaron la rotura de una tubería de gas que derivó en un escape. Según relatan los residentes, la única indicación recibida en el momento fue cerrar las ventanas.

Por otro lado, mediciones realizadas por la Policía Municipal habrían detectado niveles de ruido superiores a los permitidos, sin que hasta ahora se haya producido una respuesta administrativa, según denuncian los vecinos.

Inseguridad en la calle y pérdida de espacio público

Más allá de las afecciones estructurales y acústicas, los residentes alertan de un aumento de la sensación de inseguridad en la zona. La reducción de iluminación y la creación de pasillos estrechos entre vallas de obra han generado espacios con poca visibilidad, descritos por los vecinos como “callejones”.

En este contexto, aseguran que ya se han producido atracos en la zona, lo que ha incrementado la preocupación, especialmente entre personas mayores y vecinos con movilidad reducida.

A ello se suma la pérdida de unas 135 plazas de aparcamiento, incluidas plazas reservadas para personas con discapacidad, así como cortes de tráfico recurrentes y afecciones a la M-30 y al transporte público. El cierre del túnel de Conde de Casal, previsto desde el 8 de mayo, ha intensificado las dificultades de circulación.

Exigen suspensión nocturna de las obras y una comisión de seguimiento

Las asociaciones vecinales Retiro Norte y Los Pinos de Retiro Sur han trasladado una serie de reivindicaciones a las administraciones. Entre ellas, solicitan la suspensión de las obras en horario nocturno, la creación de una comisión de seguimiento con participación vecinal y el acceso a las mediciones de vibraciones y estudios topográficos realizados en la zona.

También reclaman conocer los umbrales de seguridad aplicados, un cronograma detallado de los trabajos, planes de emergencia y mejoras en la iluminación y seguridad de la vía pública, así como canales de comunicación directos con la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento.

Los vecinos han anunciado que trasladarán sus demandas al pleno de la Junta Municipal de Retiro previsto para este martes 12 de mayo, además de dirigirse al Defensor del Pueblo y solicitar inspecciones adicionales.

“Queremos una red de Metro moderna, pero no a costa de la seguridad, la tranquilidad y el bienestar del barrio”, resumen los residentes afectados, que mantienen la coordinación vecinal ante el avance de unas obras que, aseguran, están transformando su día a día.