Sociedad

La magia mejora la autoestima y las habilidades sociales de los niños durante el verano, según una revisión de estudios

Alexander y una niña durante un espectáculo

Una revisión de estudios destaca que aprender magia durante el verano favorece la autoestima, las habilidades sociales y la creatividad infantil, con beneficios también para menores con TDAH y TEA.

Aprender trucos de magia durante las vacaciones de verano puede aportar beneficios que van mucho más allá del entretenimiento. Una revisión de investigaciones realizada por el equipo del ilusionista Alexander Main concluye que esta actividad favorece la autoestima, mejora las habilidades sociales y estimula la creatividad de los niños, además de ofrecer resultados especialmente positivos en menores con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y trastorno del espectro autista (TEA).

La magia como herramienta educativa durante las vacaciones

El verano ofrece a muchos niños la oportunidad de desarrollar habilidades alejadas del ámbito académico. En este contexto, la práctica del ilusionismo permite trabajar capacidades como la observación, la concentración, la perseverancia y la comunicación a través del juego.

La revisión recomienda que las familias animen a sus hijos a practicar pequeños trucos de magia y, cuando sea posible, participar en talleres o campamentos especializados. Según Alexander Main, estas experiencias ayudan a que muchos menores descubran nuevas formas de ganar confianza en sí mismos.

"En verano, muchos niños tienen tiempo para actividades no académicas en las que pueden destacar de otra manera. Un niño que no siempre se siente seguro en clase puede experimentar una sensación de logro cuando aprende un truco y consigue sorprender a los demás", explica el ilusionista.

Beneficios demostrados para niños con TDAH y TEA

Entre los estudios analizados destaca una investigación publicada en Health Psychology Research, que evaluó un campamento de magia dirigido a niños y adolescentes con TDAH. Tras cuatro semanas de actividades, los participantes mostraron una mejora significativa de su autoestima, además de un aumento de la confianza personal percibido tanto por ellos como por sus familias.

Otra investigación publicada en 2025 en la misma revista analizó un programa virtual de magia dirigido a menores con TEA. Los resultados reflejaron un incremento de la motivación social, una mayor seguridad para comunicarse y una mejora de la autoestima. Los investigadores concluyeron que este tipo de programas puede facilitar la participación social cuando parte de actividades que despiertan el interés de los niños.

Más creatividad y mejores habilidades sociales

La revisión también recoge un estudio publicado en American Journal of Occupational Therapy, en el que adolescentes con TEA participaron durante tres semanas en sesiones individuales de aprendizaje de magia. Los autores observaron mejoras relevantes tanto en sus habilidades sociales como en la autoestima.

En el ámbito de la creatividad, otra investigación difundida por la revista PeerJ comprobó que niños de entre 10 y 11 años que participaron en actividades basadas en magia desarrollaron un mayor pensamiento divergente, una capacidad vinculada a la creatividad y la resolución original de problemas.

Según Alexander Main, el componente lúdico explica parte del éxito de esta disciplina. "En un taller o espectáculo, la magia crea interacción sin que el niño sienta que está haciendo un ejercicio. Todo ocurre desde el juego, y por eso funciona tan bien", señala.

Alexander Main llevará la magia a los niños este verano

Alexander Main, nombre artístico de Alex Marzo Tarrasco, cuenta con una trayectoria de más de 2.500 actuaciones en la última década. En mayo de este año logró el récord de mayor número de funciones realizadas en un solo mes y durante este verano desarrollará diferentes espectáculos y actividades dirigidas al público infantil.

La revisión elaborada por su equipo pone de relieve el potencial de la magia como herramienta educativa, terapéutica y de desarrollo personal, especialmente durante el periodo estival, cuando los niños disponen de más tiempo para explorar nuevas aficiones y fortalecer habilidades que también pueden trasladar posteriormente a su vida escolar y social.