León XIV entrega la Rosa de Oro a la Almudena y llama a derribar los muros que “dividen y aíslan”
El Papa León XIV protagonizó este lunes uno de los actos más simbólicos de su visita apostólica a España al entregar la histórica Rosa de Oro a la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid. Durante la ceremonia celebrada en la Catedral de la Almudena, el Pontífice invitó a los fieles a derribar los muros “que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan”, en un mensaje centrado en la reconciliación, la fraternidad y la esperanza.
La celebración contó con la presencia de la reina Sofía de Grecia, así como de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín; y la ministra portavoz, Elma Saiz.
La Rosa de Oro para la Virgen de la Almudena, un reconocimiento excepcional
La entrega de la Rosa de Oro supone uno de los máximos reconocimientos que un Papa puede conceder a una imagen mariana. Esta distinción, cuyos orígenes se remontan al siglo XI, simboliza el afecto y la devoción especial del Pontífice hacia una advocación de la Virgen.
Con este nombramiento, la Virgen de la Almudena se convierte en la cuarta imagen mariana de España en recibir esta condecoración, junto a la Virgen de la Cabeza de Jaén, la Virgen de Montserrat y la Esperanza Macarena de Sevilla.
Durante el acto, León XIV depositó personalmente la Rosa de Oro frente a la imagen de la patrona madrileña, en una ceremonia celebrada en el camarín de la Virgen y precedida por una oración inspirada en la que pronunció San Juan Pablo II durante la consagración de la catedral en 1993.
Un mensaje contra los muros que separan a las personas
En su homilía, el Santo Padre recordó la tradición histórica de la Virgen de la Almudena y vinculó su aparición a la caída de una muralla, un episodio que utilizó como metáfora para reflexionar sobre los desafíos actuales de la sociedad.
“En nuestras sociedades siguen existiendo muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan”, afirmó el Pontífice ante cientos de fieles congregados en el templo.
León XIV señaló que, aunque la caída de un muro puede generar incertidumbre o desorden, también abre nuevas oportunidades para el encuentro y la convivencia. En este sentido, animó a los madrileños a construir espacios de diálogo y entendimiento.
“Para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros”, sostuvo el Papa, quien vinculó este mensaje con la necesidad de fortalecer los lazos humanos y superar las barreras que dificultan la convivencia.
La Almudena como símbolo de identidad y esperanza para Madrid
Durante su intervención, León XIV destacó el profundo arraigo que la devoción a la Virgen de la Almudena mantiene entre generaciones de madrileños. Según explicó, esta tradición representa tanto las raíces cristianas de la ciudad como una fuente de esperanza para afrontar los retos del presente.
El Pontífice invitó a los fieles a mantener vivo su testimonio de fe y a convertirse en constructores de paz, concordia y fraternidad. Asimismo, pidió la intercesión de la patrona madrileña para fortalecer la unión entre las personas y promover una sociedad más abierta y solidaria.
El arzobispo Cobo reivindica a la Almudena como puente de encuentro
Por su parte, el arzobispo de Madrid, José Cobo, destacó el significado histórico y espiritual de la Virgen de la Almudena para la capital.
Cobo recordó que el nombre Almudena procede del término árabe al-mudayna, que significa fortaleza o ciudadela, y afirmó que la patrona representa un símbolo de acogida, protección y esperanza para una ciudad caracterizada por la diversidad cultural.
El cardenal también advirtió sobre la existencia de "murallas invisibles" como la soledad, el miedo o la indiferencia, e invitó a la Iglesia madrileña a seguir trabajando para construir comunidades capaces de derribar barreras y favorecer el encuentro entre las personas.
Una de las citas más multitudinarias de la visita papal
Tras concluir el homenaje a la Virgen de la Almudena, León XIV abandonó la catedral impartiendo una bendición a los fieles congregados en el exterior. Posteriormente se trasladó al estadio Santiago Bernabéu, donde decenas de miles de personas participaron en el encuentro con la comunidad diocesana de Madrid, uno de los actos centrales de su viaje apostólico.
La entrega de la Rosa de Oro a la patrona madrileña se convierte así en uno de los momentos más destacados de una visita histórica que está situando a Madrid en el centro de la atención internacional.