Jóvenes

Más del 30% de los jóvenes sacrifica sueño, deporte o vida social por el uso de redes sociales

Una joven duerme en un sofá con el móvil en la mano | Foto de 123RF/vichzh

Un estudio revela que el uso intensivo de redes afecta al descanso, al estudio y a la vida social de los jóvenes, desplazando hábitos esenciales

El uso intensivo de Internet y las redes sociales está modificando los hábitos de la juventud. Más del 30% de los jóvenes reconoce priorizar el tiempo frente a las pantallas por encima de actividades básicas como dormir, hacer deporte o compartir tiempo con amigos, según el estudio Desde el lado oscuro de los hábitos tecnológicos.

Los datos, analizados por Fad Juventud, muestran que el impacto del uso digital se extiende a distintas áreas de la vida cotidiana. El 42,5% admite dormir menos por el tiempo que pasa en Internet, mientras que el 40,5% reconoce que su rendimiento académico también se ve afectado.

El descanso y el estudio, los hábitos más perjudicados

Además del sueño y el estudio, el uso excesivo de redes sociales también desplaza otras actividades clave para el bienestar. Según el informe:

  • El 30,1% reduce la práctica deportiva

  • El 29,5% dedica menos tiempo a la lectura

  • El 22,6% pasa menos tiempo con amigos

Para la directora general de Fad Juventud, Beatriz Martín Padura, estas señales resultan preocupantes cuando el desplazamiento de actividades se mantiene en el tiempo y altera las rutinas básicas de los jóvenes.

La experta subraya que el enfoque debe centrarse en el acompañamiento: familias y docentes deben fomentar el diálogo, la escucha y la construcción de criterios para un uso responsable del entorno digital.

Un problema que exige una visión integral

Desde la organización advierten de que no se debe abordar el fenómeno desde un enfoque alarmista, ni considerar el uso de pantallas como un sustituto directo de otras adicciones. En su lugar, insisten en que las conductas digitales problemáticas comparten factores de riesgo relacionados con el contexto emocional, social y personal.

Por ello, la prevención no debe limitarse a reducir el tiempo de uso, sino a reforzar habilidades personales y sociales que favorezcan una relación más consciente y saludable con la tecnología.

Una generación más saludable, pero con retos pendientes

Pese a estas preocupaciones, los expertos destacan una evolución positiva en otros ámbitos. Los datos de la encuesta Estudes indican que el consumo de sustancias entre adolescentes continúa descendiendo, lo que refleja una mayor concienciación sobre la salud.

Este cambio también está relacionado con el nuevo modelo de ocio digital, que reduce la exposición a contextos tradicionales de consumo. Sin embargo, el alcohol sigue siendo el principal desafío, ya que aproximadamente la mitad de los menores reconoce haberlo consumido en el último mes.

El informe concluye que el reto actual no es frenar la tecnología, sino equilibrar su uso para evitar que desplace hábitos esenciales para el desarrollo físico, emocional y social de los jóvenes.