Hovik Keuchkerian, en El Hormiguero: “¿Quién eres tú para decidir dónde me posiciono yo?”

Hovik Keuchkerian, en El Hormiguero
El actor llevó a El Hormiguero una reflexión sobre polarización, etiquetas ideológicas y presión social: “¿Cuál es el pack?”.

Hovik Keuchkerian convirtió su visita a El Hormiguero (Antena 3) en una conversación sobre polarización y libertad de pensamiento. El actor y cómico, invitado este lunes para hablar de su monólogo Grito, criticó la lógica de las etiquetas políticas —“facha” o “rojo”— y el impulso contemporáneo de encasillar a las personas en bloques ideológicos prefabricados, como si existiera un “pack” que otros asignan desde fuera.

Durante la entrevista con Pablo Motos, Keuchkerian planteó una batería de preguntas sobre esa “maquinaria” social que, a su juicio, determina la identidad pública por acumulación y repetición: “¿Quién es nadie para decidir? ¿Cuál es el pack? ¿Quién eres tú para decidir dónde me posiciono yo?”, vino a resumir. En esa misma línea, sostuvo que se ha llegado a un punto en el que ya no es uno quien se define, sino “la otra persona”, dinámica que se amplifica cuando la opinión se multiplica “por miles” y se convierte en masa.

El intérprete vinculó ese fenómeno a la cultura de la reacción inmediata y al papel de los dispositivos móviles, que —según expuso en el programa— facilitan la desinhibición y la agresividad verbal al amparo de la distancia. Y defendió un principio que dice trasladar también a su espectáculo: la idea de que la última frontera de la libertad está en el pensamiento. En palabras atribuidas a su intervención televisiva, reivindicó que, frente a etiquetas y bandos, “aquí” —señalándose la cabeza— no hay “derecho de admisión”.

 

La reflexión llegó mientras Keuchkerian promocionaba Grito, un monólogo que estos días se anuncia en Madrid y que el propio artista ha presentado como un espacio para mezclar humor, poesía y crítica social desde una voz personal, sin “personaje”. No es la primera vez que el actor define el escenario como un lugar de libertad: en entrevistas previas, ha explicado que el show nació como un texto vivo, cambiante, que se ajusta a su estado emocional y a lo que ocurre alrededor.

Además del bloque sobre polarización, el invitado también dejó titulares al comentar fenómenos culturales recientes —como la dimensión política de ciertas actuaciones musicales en grandes escaparates mediáticos—, insistiendo en que el debate público se ha desplazado hacia gestos simbólicos y lecturas tribales donde importa más “colocar” a alguien que escuchar lo que dice.

En un contexto de conversación pública cada vez más binaria, la intervención de Keuchkerian en El Hormiguero reabrió una pregunta incómoda: si la identidad ideológica se convierte en un etiquetado automático, ¿qué margen queda para el matiz, la contradicción y el cambio? Su respuesta fue menos política que filosófica: se puede discutir todo, se puede discrepar de todo, pero no ceder el territorio de la cabeza.