La Plaza del Círculo propone una estrategia integral contra la desinformación: más verificación, control de la IA y educación en pensamiento crítico
El foro de debate de la sociedad civil presenta en Madrid sus conclusiones tras varias jornadas de trabajo con expertos de distintos ámbitos para frenar el avance de las noticias falsas.
La Plaza del Círculo propone una estrategia integral contra la desinformación: más verificación, control de la IA y educación en pensamiento crítico
El foro de debate de la sociedad civil presenta en Madrid sus conclusiones tras varias jornadas de trabajo con expertos de distintos ámbitos para frenar el avance de las noticias falsas
La desinformación ya no es un fenómeno marginal vinculado únicamente a redes sociales o a episodios puntuales de manipulación. Se ha convertido en un desafío estructural que afecta a la calidad democrática, a la confianza institucional y al propio funcionamiento del ecosistema mediático. En este contexto, el foro de debate La Plaza del Círculo presentó el pasado 10 de febrero en Madrid las conclusiones de su grupo de trabajo dedicado a analizar cómo combatir las noticias falsas desde una perspectiva transversal.
El documento, resultado de varias jornadas previas de discusión entre profesionales de perfiles diversos —desde el ámbito científico y educativo hasta el comunicativo—, articula sus propuestas en tres grandes líneas de actuación: reforzar los sistemas y procedimientos de verificación, fortalecer un ecosistema mediático de confianza y apostar decididamente por la alfabetización mediática y digital.
La sesión, abierta al público, se desarrolló en un clima de debate plural y respetuoso, lejos de la polarización que suele marcar la conversación pública en torno a estos asuntos.
Verificación reforzada frente a la expansión de las noticias falsas
Uno de los ejes centrales del documento es la necesidad de robustecer los sistemas de verificación informativa. La proliferación de contenidos manipulados —especialmente en entornos digitales— obliga a perfeccionar los mecanismos de contraste y a dotarlos de mayor transparencia.
Los participantes coincidieron en que la verificación no puede limitarse a una reacción puntual ante un bulo viral, sino que debe integrarse como procedimiento estructural dentro del ecosistema mediático. Ello implica reforzar protocolos internos en redacciones, fomentar estándares comunes y explorar soluciones tecnológicas que permitan detectar alteraciones en textos, imágenes o vídeos antes de que se difundan masivamente.
Durante el coloquio se planteó incluso la posibilidad de desarrollar aplicaciones móviles orientadas a ayudar al ciudadano a identificar noticias falsas, facilitando herramientas prácticas para el contraste de fuentes antes de compartir contenidos.
Inteligencia artificial: innovación y control
La irrupción de la inteligencia artificial generativa ocupó un lugar destacado en el debate. La capacidad de estas herramientas para producir textos, audios o vídeos sintéticos con apariencia verosímil introduce nuevos riesgos en el ámbito de la desinformación.
Las conclusiones de La Plaza del Círculo subrayan la necesidad de incorporar instrumentos de control y supervisión en el desarrollo y uso de la IA, sin que ello suponga frenar la innovación tecnológica. El equilibrio entre regulación y libertad constituye, en este terreno, uno de los principales retos.
Los expertos señalaron que el impacto de la IA no se limita a la generación de contenidos falsos, sino que también afecta a la amplificación algorítmica y a la visibilidad selectiva de determinados mensajes, lo que exige una reflexión más amplia sobre gobernanza digital.
Fortalecer el ecosistema mediático
Más allá de los instrumentos técnicos, el grupo de trabajo defendió la importancia de consolidar un ecosistema mediático sólido y fiable. La credibilidad de los medios de comunicación —se insistió— es una condición imprescindible para frenar la desinformación.
En este sentido, se abogó por reforzar los estándares profesionales, promover la transparencia en los procesos editoriales y garantizar modelos de sostenibilidad económica que preserven la independencia. El deterioro de la confianza pública en la información no puede abordarse únicamente desde la tecnología; requiere también un compromiso ético y profesional sostenido.
Durante el debate, algunos participantes cuestionaron la legitimidad de determinadas voces académicas cuando no cuentan con un prestigio científico acreditado, subrayando la necesidad de distinguir entre autoridad basada en evidencia y mera notoriedad mediática.
Educación y pensamiento crítico desde la escuela
La tercera línea estratégica presentada por La Plaza del Círculo se centra en la alfabetización mediática y digital. Los expertos defendieron la incorporación en el currículo escolar de competencias relacionadas con el pensamiento crítico, el análisis de fuentes y la comprensión del funcionamiento de los algoritmos que estructuran el consumo informativo en internet.
Formar ciudadanos capaces de identificar sesgos, contrastar información y comprender la lógica de las plataformas digitales se considera una medida preventiva esencial frente a la manipulación. La educación, en este sentido, aparece como la herramienta más eficaz a medio y largo plazo.
Sociedad civil frente a un reto estructural
La jornada concluyó con la idea compartida de que la desinformación no puede combatirse desde un único frente. Ni la regulación por sí sola, ni la tecnología, ni la acción aislada de los medios resultan suficientes. Se trata de un desafío sistémico que interpela a instituciones, empresas tecnológicas, profesionales de la información, centros educativos y ciudadanos.
El debate fue coordinado por Javier Cantera y Manuel Fernández, mientras Ricardo Lenoir-Grand colaboró en la exposición de las propuestas y destacó la importancia de generar consensos amplios desde la sociedad civil para afrontar un fenómeno que afecta directamente a la cohesión social y a la calidad democrática.
Las conclusiones presentadas no pretenden cerrar el debate, sino abrir nuevas líneas de trabajo en un contexto en el que la circulación de información —verdadera o falsa— se produce a una velocidad inédita. Frente a esa dinámica, La Plaza del Círculo propone una combinación de rigor profesional, innovación tecnológica responsable y educación crítica como pilares para reconstruir la confianza en el espacio público.