La afiliación sindical en España cae de forma gradual desde el año 2000 y se sitúa entre el 12% y 13% de los asalariados
La tasa de trabajadores afiliados a sindicatos en España ha descendido paulatinamente desde principios de la década de 2000, cuando estaba cerca del 15%, hasta situarse actualmente en torno al 12 % - 13 % de los asalariados, según un informe de Funcas con datos de la OCDE, Focus on Spanish Society.
A comienzos de los años 2000, la afiliación sindical se situaba en torno al 15% de los asalariados, una cifra relativamente baja en comparación con otros países europeos, pero que ha continuado descendiendo desde entonces. El informe de Funcas destaca que esta tendencia contrasta con conversaciones o acuerdos sectoriales ampliados en algunos países donde las tasas de afiliación se mantienen más estables o en niveles superiores.
Diferencias por tipo de contrato y edad
Los datos también muestran que la afiliación sindical no se distribuye de forma homogénea dentro del mercado laboral. Según el International Social Survey Programme (ISSP), recogido en el mismo análisis, la tasa de afiliación puede llegar al 18% entre los trabajadores asalariados a tiempo completo, pero desciende al 10% entre quienes trabajan a tiempo parcial. Esto sugiere que los trabajadores con contratos más estables tienen una mayor probabilidad de estar afiliados a sindicatos, mientras que los empleos más precarios muestran menor representación sindical.
Entre los trabajadores de mayor edad, la brecha según el tipo de jornada casi desaparece: en el grupo de 45 a 64 años, la afiliación es del 24% en los empleados a tiempo parcial y del 26% en los que trabajan a jornada completa.
También destaca el elevado porcentaje de trabajadores que nunca se han afiliado a un sindicato, el 66%, lo que apunta a la poca confianza sindical de amplios segmentos del mercado laboral.
Impacto de la falta de renovación
Funcas advierte que la caída de la afiliación, especialmente entre los nuevos entrantes al mercado de trabajo y quienes ocupan posiciones más vulnerables, complica la renovación generacional dentro de las organizaciones sindicales. Esta falta de reposición de afiliados jóvenes puede dificultar la sostenibilidad de las estructuras de representación sindical y limitar la capacidad de estas organizaciones para representar a la totalidad de la población asalariada en el diálogo social y la negociación colectiva.