Salud pública y cambio climático

La mortalidad por frío en Madrid se ha reducido casi un 90% en 130 años, según un estudio del CSIC

Imagen de la fuente de Cibeles nevada. / iStock

La población madrileña muere hoy mucho menos por el frío que hace más de un siglo. Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) revela que la mortalidad asociada a las bajas temperaturas en la capital se ha reducido cerca de un 90% en los últimos 130 años, una caída vinculada a mejoras sociales, sanitarias y tecnológicas.

La relación entre temperatura y mortalidad en Madrid ha cambiado profundamente desde finales del siglo XIX. Así lo demuestra una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que analiza más de un siglo de datos y concluye que el impacto del frío en las muertes se ha reducido de forma drástica.

El estudio examina cerca de 1,9 millones de fallecimientos registrados en la ciudad entre 1890 y 2019, cruzando esos datos con las temperaturas diarias para evaluar cómo han evolucionado los riesgos asociados tanto al frío como al calor. Los resultados indican que las muertes vinculadas a las bajas temperaturas han descendido casi un 90% durante este periodo.

Según los investigadores, esta disminución refleja la transformación social y urbana de Madrid a lo largo del último siglo. Factores como la mejora de las condiciones de vivienda, la expansión de los sistemas de calefacción, el avance de la sanidad pública y el aumento del nivel de vida han reducido la vulnerabilidad de la población frente al frío.

El análisis también revela que, en la actualidad, las muertes asociadas tanto al frío como al calor representan alrededor del 1% del total de fallecimientos en la capital. Mientras que el impacto del frío ha caído de forma pronunciada desde el siglo XX, el riesgo asociado al calor extremo se ha mantenido relativamente estable con el paso del tiempo.

Los investigadores señalan que este patrón refleja la capacidad de adaptación de la sociedad a determinadas condiciones climáticas, pero advierten de que el calor sigue siendo un desafío para la salud pública. Las temperaturas extremas, especialmente durante episodios de calor intenso, continúan generando un riesgo significativo para determinados grupos de población, como las personas mayores.

El estudio, publicado en la revista científica Scientific Reports, ofrece además una perspectiva histórica única sobre cómo han cambiado los riesgos climáticos para la salud en Madrid durante más de un siglo. Los autores subrayan que comprender esta evolución es clave para diseñar políticas de adaptación frente al cambio climático y para reforzar los sistemas de prevención ante episodios de temperaturas extremas.