Sanidad

Las enfermeras alertan de un aumento de garrapatas por el calor y recomiendan extremar la prevención

Las enfermeras alertan de un aumento de garrapatas por el calor y recomiendan extremar la prevención - Foto del Consejo General de Enfermería de España
El incremento de las temperaturas por el cambio climático dispara la reproducción de estos parásitos. El Consejo General de Enfermería publica una guía de actuación urgente tras las recientes alertas registradas en Salamanca.

El Consejo General de Enfermería (CGE) ha encendido las alarmas ante el notable incremento en la presencia de picaduras de garrapatas en España durante los meses de verano. A través de su plataforma de divulgación Canal Enfermero, la institución ha advertido de que el calentamiento global está provocando un aumento directo en las tasas de reproducción y supervivencia de estos vectores, que encuentran en las altas temperaturas un escenario idóneos para su expansión. Las profesionales sanitarias han manifestado que la situación requiere una vigilancia especial debido a la reciente alerta epidemiológica por la transmisión de la Fiebre Hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) en la provincia de Salamanca, una patología emergente en Europa que puede derivar en cuadros clínicos graves con hemorragias internas si no se frena a tiempo.

Las garrapatas habitan habitualmente en suelos con vegetación, zonas de campo, dehesas y bosques, aunque su presencia es cada vez más frecuente en áreas urbanas próximas a la naturaleza debido a la proliferación de fauna silvestre como jabalíes, ciervos o conejos. Aunque la gran mayoría de las picaduras son indoloras y no todos los parásitos están infectados, el CGE insiste en que la prevención es la única barrera eficaz para evitar dolencias graves como la enfermedad de Lyme, la tularemia o la fiebre botonosa.

"A pesar de que la mayoría de los casos sintomáticos tienen una evolución favorable, la FHCC puede progresar hacia un cuadro clínico grave con hemorragias cutáneas, en las mucosas y en órganos internos. Para reducir el riesgo de picaduras de garrapatas la prevención es la medida más eficaz", expone Alba Vega, enfermera experta en medicina tropical del Instituto Español de Investigación Enfermera.

Protocolo de vestimenta y el uso correcto de repelentes

Para minimizar las probabilidades de sufrir una picadura durante las actividades al aire libre, el colectivo de enfermería ha elaborado un paquete de recomendaciones básicas centrado en la vestimenta y el cuidado diario. Las expertas aconsejan transitar siempre por la zona central de los senderos, evitando sentarse directamente en el suelo o desbroces con vegetación. En cuanto a la indumentaria, el protocolo fija la necesidad de vestir prendas de colores claros, lo que facilita la rápida detección visual del parásito, utilizar camisas de manga larga, pantalones largos y calzado completamente cerrado, desaconsejando por completo el uso de sandalias en entornos rústicos.

Asimismo, las sanitarias recuerdan la importancia de aplicar repelentes químicos autorizados respetando escrupulosamente las instrucciones del fabricante. En caso de combinarlo con protectores solares, la pauta enfermera establece que se debe aplicar primero la crema fotoprotectora, esperar a que la piel la absorba por completo y, posteriormente, lanzar el producto repelente. Del mismo modo, consideran una medida indispensable revisar periódicamente a las mascotas y administrarles tratamientos antiparásitos bajo la supervisión de un veterinario para evitar que introduzcan los vectores en los hogares.

Extracción inmediata con pinzas de punta fina y control posterior

En el supuesto de detectar una garrapata adherida al cuerpo, la rapidez en la actuación es determinante, ya que la mayoría de las infecciones bacterianas o víricas necesitan que el parásito pase varias horas ingiriendo sangre para transmitirse. Las enfermeras recomiendan aprovechar el momento de la ducha para realizar una autoexploración minuciosa con la ayuda de espejos, prestando especial atención a pliegues ópticos y térmicos como las axilas, las ingles, el ombligo, la cintura, detrás de las orejas y el cuero cabelludo, además de lavar la ropa utilizada con agua caliente.

Para proceder a su retirada de forma segura, el protocolo sanitario dicta que se debe sujetar al parásito firmemente, situando unas pinzas de borde romo y punta fina lo más cerca posible de la línea de la piel, para luego tirar de él hacia arriba de forma suave y continuada, sin retorcerlo. Una vez extraído, es vital desinfectar la zona con agua y jabón o un antiséptico local y lavarse las manos de forma concienzuda.

"Es recomendable no tirar la garrapata, sino guardarla en un bote cerrado con papel húmedo en su interior. Y, por supuesto, resulta fundamental vigilar la salud durante las siguientes cuatro semanas. Si aparece fiebre, malestar, dolor de cabeza o alguna mancha en la piel, es importante acudir a un centro sanitario", concluye Alba Vega, incidiendo en que una actuación precoz reduce drásticamente el riesgo de complicaciones.