Salud

Cuando el dolor menstrual es una enfermedad: así afecta la endometriosis a la vida de las mujeres

Mujer en consulta médica - Foto de 123RF/svitlanahulko
La endometriosis afecta a más de dos millones de mujeres en España y sigue llegando tarde al diagnóstico

La endometriosis continúa siendo una de las patologías ginecológicas más frecuentes y, al mismo tiempo, menos visibilizadas. 

Esta enfermedad crónica y progresiva afecta a entre el 10% y el 15% de la población femenina, lo que equivale a más de dos millones de mujeres en España. Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente una de cada diez mujeres en edad reproductiva convive con esta patología.

Más allá del dolor físico que provoca, los especialistas advierten de su impacto en la salud reproductiva: se estima que la endometriosis puede estar implicada en hasta el 50% de los casos de infertilidad femenina.

Una enfermedad frecuente pero infradiagnosticada

Uno de los principales problemas asociados a la endometriosis es la dificultad para detectarla de forma temprana. Aunque sus síntomas pueden ser muy limitantes, el tiempo medio para obtener un diagnóstico ronda los nueve años.

Durante ese periodo, muchas pacientes consultan a varios especialistas —desde atención primaria hasta ginecología— antes de recibir una confirmación clara de la enfermedad. Este retraso no solo prolonga el sufrimiento físico y emocional, sino que también puede afectar progresivamente a la fertilidad.

Los síntomas más habituales incluyen dolor pélvico crónico y menstruaciones especialmente dolorosas o incapacitantes, señales que, según los expertos, deberían motivar una valoración médica especializada.

Diagnóstico precoz y preservación de la fertilidad

Los especialistas insisten en que identificar la enfermedad en fases tempranas es clave para controlar su evolución y evitar complicaciones. Un diagnóstico precoz permite iniciar tratamientos adecuados y, cuando sea necesario, planificar estrategias de preservación de la fertilidad.

La doctora María de Matías Martínez, jefa asociada del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, explica que la dificultad radica en que la enfermedad no presenta signos específicos que permitan identificarla con rapidez.

Entre las señales que deberían alertar a las pacientes, destaca la dismenorrea intensa que no mejora con medicación habitual, un síntoma que puede indicar la presencia de esta patología.

En mujeres jóvenes diagnosticadas con endometriosis, los especialistas pueden recomendar técnicas de preservación de la fertilidad. La vitrificación de ovocitos es una de las estrategias más utilizadas para conservar las opciones reproductivas en el futuro.

El doctor Manuel Albi, jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia de Quirónsalud, señala que la enfermedad puede afectar a la fertilidad por varios mecanismos, entre ellos adherencias, alteraciones anatómicas y disminución de la calidad ovocitaria.

Investigación y nuevas líneas de estudio

La investigación científica también está avanzando en la comprensión de esta enfermedad. Cada vez más estudios apuntan al papel que desempeñan la inflamación crónica y los factores metabólicos en el desarrollo y evolución de la endometriosis.

Algunas investigaciones recientes, como las publicadas en la revista científica JAMA Network Open, analizan el impacto de determinados tratamientos metabólicos en patologías relacionadas con el tejido endometrial.

Aunque estos estudios se centran en otras enfermedades, como el cáncer de endometrio, sus resultados sugieren que el entorno metabólico podría influir en la salud del tejido endometrial.

La doctora Marta Romero, especialista en Medicina Interna de la Unidad de Fallo Reproductivo de IVI Madrid, advierte que estas líneas de investigación no sustituyen al diagnóstico precoz ni al seguimiento ginecológico, pero sí podrían convertirse en herramientas complementarias dentro de un enfoque integral.

El reto: romper el silencio y mejorar el diagnóstico

Pese a su elevada prevalencia, la endometriosis sigue siendo una enfermedad poco visible en el debate sanitario y social. Los expertos coinciden en que acortar los tiempos de diagnóstico, mejorar la información y apostar por tratamientos personalizados es fundamental para mejorar la calidad de vida de las pacientes.

Avanzar en la investigación y en la concienciación social se perfila como uno de los grandes desafíos para afrontar una enfermedad que continúa condicionando la salud y el proyecto reproductivo de millones de mujeres.