La ciencia avanza en Alzheimer: nuevos enfoques no invasivos mejoran la detección temprana
Científicas de la Unidad de Investigación en Enfermedades Crónicas (Ufiec) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) han puesto de relieve los avances en métodos capaces de detectar la enfermedad de Alzheimer antes de que aparezcan los síntomas evidentes. Gracias a biomarcadores menos invasivos, como análisis de sangre o saliva, y al uso de tecnologías que registran cambios en la memoria, el lenguaje o el sueño, se abre la posibilidad de identificar la enfermedad en fases muy tempranas. Estas herramientas podrían permitir intervenciones más rápidas y un seguimiento más personalizado de los pacientes.
Objetivo: evitar procedimientos complicados o incómodos para el paciente
En los laboratorios del Instituto de Salud Carlos III, un equipo de investigadores trabaja con la ambición de cambiar el rumbo del Alzhéimer. Durante años, la enfermedad se ha caracterizado por ser silenciosa hasta que los síntomas se vuelven evidentes, dificultando la intervención. Pero hoy, los avances en biomarcadores y nuevos tratamientos están ofreciendo a médicos y pacientes la posibilidad de adelantarse al deterioro cognitivo.
Según los especialistas, las técnicas actuales permiten identificar señales tempranas de la enfermedad a través de métodos poco invasivos, como análisis de sangre, evitando procedimientos complicados o incómodos para el paciente. Esto supone un giro importante respecto al pasado, cuando el diagnóstico se basaba principalmente en pruebas costosas o invasivas, y muchas veces demasiado tarde para que los tratamientos fueran efectivos.
La jefa de la Unidad de Neurobiología del Alzheimer de la UFIEC-ISCIII y parte del Área de Enfermedades Neurodegenerativas del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER-ISCIII), la doctora Eva Carro, en un artículo publicado en la revista Med, asegura que se trata de un avance significativo:
La reciente aprobación de tratamientos modificadores de la enfermedad, y los avances en biomarcadores menos invasivos o no invasivos, están cambiando el paradigma hacia la detección temprana.
Un enfoque multidisciplinar y ético para la detección temprana del alzhéimer
El artículo, presentado como Comentario y firmado junto a la doctora Fangya Xu, de la Universidad de Reading (Reino Unido), propone un enfoque multidisciplinar que combina la evidencia científica disponible, los principios éticos y una atención clínica centrada en valores, ofreciendo así una guía potencial para diseñar y consolidar programas de detección temprana del Alzhéimer.
Las investigadoras destacaron que combinar información genética, metabólica y conductual podría facilitar la creación de algoritmos que evalúen el riesgo de forma individual y estrategias de detección adaptadas a cada persona. Desde el punto de vista ético, la doctora Eva Carro subraya que presentar la detección precoz como un espectro de probabilidades, en lugar de un diagnóstico definitivo, ayuda a mantener la transparencia científica, evita la medicalización innecesaria y favorece decisiones más responsables.
Los especialistas advierten, sin embargo, que la detección temprana conlleva dilemas éticos. No se trata solo de poder diagnosticar, sino de cómo se comunica y se gestiona esa información. Recomiendan aplicar estas pruebas especialmente a quienes presentan mayor riesgo, como personas con antecedentes familiares, evitando la generalización que podría generar ansiedad o medicalización innecesaria. La clave está en equilibrar innovación científica y respeto a la autonomía del paciente.
Biomarcadores y estrategias de detección personalizada
En cuanto a los biomarcadores en sangre, destacan los relacionados con proteínas como la amiloide-β (Aβ) y la tau, así como la relación entre los péptidos Aβ42 y Aβ40, las isoformas tau fosforiladas y los neurofilamentos de cadena ligera. Estos indicadores permiten diferenciar el Alzhéimer en sus fases iniciales de otras demencias o del envejecimiento normal.
Además de la sangre, se investigan marcadores en otros fluidos y tejidos, incluyendo respuestas inmunitarias e inflamatorias, saliva, metabolitos urinarios e incluso microARN en el líquido lagrimal.
Complementando estos enfoques biológicos, las herramientas digitales y electrofisiológicas, como los modelos de electroencefalografía cuantitativa (QEEG) y el análisis del lenguaje mediante procesamiento de lenguaje natural (NLP), se perfilan como alternativas no invasivas para identificar la enfermedad en etapas tempranas.
Expectativas y desafíos
A pesar de los avances, aún no existe una cura definitiva para el Alzheimer, y la detección precoz no garantiza soluciones inmediatas. Los investigadores subrayan la necesidad de seguir desarrollando terapias efectivas y de diseñar protocolos clínicos que maximicen los beneficios para los pacientes, siempre con una visión responsable y ética.