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Vox descabeza a Ortega Smith a nivel nacional y lo confina al Ayuntamiento

Ortega Smith - Foto Vox
Vox retira a Javier Ortega Smith todas sus responsabilidades nacionales y solo mantiene su cargo municipal mientras reivindica su lealtad y respaldo 

Vox ha culminado en menos de tres meses un proceso de despojo de responsabilidades que deja a Javier Ortega Smith sin ningún cargo orgánico o de portavocía de alcance nacional, limitado únicamente a su posición como portavoz del Grupo Municipal en el Ayuntamiento de Madrid. La sucesión de decisiones internas evidencia un choque político y personal que se ha ido agravando desde el otoño, aunque el propio Ortega Smith insiste en que sigue siendo “el mismo” que concurrió a Cibeles en 2019 y asegura contar con respaldo interno en la capital.

La última decisión se consumó sin comunicado oficial. Desde el 9 de enero, según consta en la web del Congreso, Ortega Smith ya no figura como portavoz de Vox en la Comisión de Justicia, puesto que ha pasado al diputado Juan José Aizcorbe. Con ello, el partido completa un triple apartamiento: primero perdió la Portavocía Adjunta del Congreso (noviembre), después fue cesado como vocal del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) (23 de diciembre) y ahora queda fuera también de la portavocía sectorial en Justicia.

El deterioro de la relación con la dirección de Santiago Abascal arrancó tras dos episodios simbólicos que fueron leídos como gestos de deslealtad. A finales de septiembre, Ortega Smith arropó en Madrid a Iván Espinosa de los Monteros en la presentación de su plataforma Atenea, un acto al que Vox no acudió. Semanas después, el 12 de octubre, desoyó la consigna del partido y se sentó en la tribuna de autoridades del desfile del Día de la Fiesta Nacional, mientras Abascal y el resto de la cúpula lo seguían desde la calle para evitar coincidir con el Gobierno.

Tras el primer desencuentro, Vox le retiró la Portavocía Adjunta del Congreso, que pasó a manos de Carlos Quero. El 23 de diciembre, el partido le apartó del CEN, sustituyéndolo por Julia Calvet y justificando el movimiento como una apuesta por “caras jóvenes”. La tercera retirada, la de Justicia, ha sido la única que no se anunció formalmente.

Ortega Smith ha reaccionado reivindicando su trayectoria. En redes sociales defendió que ha actuado “con lealtad, profesionalidad y un único objetivo: la defensa de España y los españoles”, y añadió que seguirá luchando “con la misma fuerza y determinación”, pese a la “hostilidad de nuestros enemigos y la ingratitud de los otros”. En todo caso, mantiene su rol municipal y ha dejado entrever su deseo de repetir como candidato en 2027, aunque admite que no depende solo de él.

Fuentes de Vox en el Ayuntamiento trasladan que el edil se siente respaldado por el Grupo Municipal y por más personas dentro del partido, subrayando que su mandato está vigente hasta 2027 y que las líneas de trabajo de Vox en Madrid no cambiarán a corto plazo. Ortega Smith presume de haber “marcado agenda” con pocos concejales y haber colocado a Vox “en todos los grandes temas” de la capital.

En paralelo, el dirigente ha lanzado mensajes críticos hacia su propia organización. Advirtió contra la tentación de creerse en “posesión de la verdad” y defendió que los partidos son herramientas, no fines en sí mismos. Pese a su dura valoración del PP —al que tildó de “trilero” y “mentiroso”—, abogó por una “coalición de salvación nacional” con los populares ante lo que considera una amenaza existencial para el Estado de derecho y la unidad de España.

El caso de Ortega Smith refleja una pugna interna que va más allá de lo personal: enfrenta distintas concepciones de disciplina, estrategia y alianzas en un momento de reajuste para Vox tras su ciclo electoral reciente.