El abogado de José Ángel Antelo exige a Vox una rectificación inmediata por acusaciones sobre su esposa y advierte de acciones judiciales
Juan García-Gallardo, exvicepresidente de la Junta de Castilla y León y abogado del dirigente murciano, remite un requerimiento formal a la dirección nacional de Vox tras una información difundida por la Agencia EFE. La defensa denuncia imputaciones “gravemente deshonrosas” y exige un desmentido público con la misma difusión.
El dirigente de Vox en la Región de Murcia, José Ángel Antelo, ha iniciado un movimiento legal contra su propio partido tras la difusión de informaciones que le atribuyen supuestas gestiones para beneficiar a su esposa en asuntos urbanísticos. Su defensa ha remitido un requerimiento formal de rectificación inmediata a la dirección nacional de la formación, advirtiendo de que, si no se produce un desmentido público, se emprenderán acciones judiciales por intromisión ilegítima en el derecho al honor.
El escrito está firmado por el abogado Juan García-Gallardo Frings, exvicepresidente de la Junta de Castilla y León, quien actúa “en nombre y representación de Don José Ángel Antelo”. El documento, fechado en Valladolid el 5 de marzo de 2026, responde a una información distribuida ese mismo día por Agencia EFE que recogía manifestaciones atribuidas a fuentes del partido bajo el titular: “Vox afirma que destituyó a Antelo porque hizo gestiones para beneficiar a su esposa”.
Según la defensa del dirigente murciano, esas afirmaciones son “rotundamente falsas, carecen de soporte objetivo y constituyen una intromisión ilegítima en el derecho al honor” del político.
El origen de la controversia
La polémica se desencadena tras la difusión de la citada información de EFE, posteriormente reproducida por diversos medios y amplificada en redes sociales. Según el requerimiento legal, la noticia atribuía a Antelo haber realizado gestiones ante el Ayuntamiento de Cartagena relacionadas con la urbanización de determinados terrenos, supuestamente para favorecer intereses empresariales de su esposa.
El documento sostiene que esas imputaciones presentan al dirigente como alguien que habría utilizado su posición institucional para beneficiar intereses particulares, atribuyéndole conductas calificadas como “chanchullos”, “corruptelas” o “injerencias”.
Para la defensa de Antelo, la gravedad de estas afirmaciones radica en que se le atribuyen comportamientos potencialmente ilícitos sin que exista una base objetiva que los sustente, lo que, a su juicio, constituye un ataque directo a su reputación pública.
Un requerimiento previo a acciones judiciales
El escrito remitido a la dirección nacional de Vox tiene carácter de requerimiento previo al ejercicio de acciones legales. En él se exige al partido tres actuaciones concretas:
Una rectificación pública expresa
Reconociendo de forma inequívoca la falsedad de las imputaciones difundidas.
La emisión de un comunicado de rectificación
Con una difusión equivalente a la de las manifestaciones que originaron la información publicada por EFE.
El cese inmediato de cualquier acusación, reiteración o insinuación
Que atribuya a Antelo o a su esposa conductas irregulares, ilícitas o deshonrosas.
En el documento se advierte de que, si no se produce una rectificación inmediata, el dirigente interpondrá las acciones judiciales oportunas para la defensa de su derecho al honor.
El argumento jurídico de la defensa
La reclamación se fundamenta en el artículo 18.1 de la Constitución española, que reconoce el derecho al honor, y en la Ley Orgánica 1/1982, que regula su protección civil frente a intromisiones ilegítimas.
El requerimiento recuerda que la normativa considera intromisión ilegítima la divulgación de expresiones o hechos que difamen o hagan desmerecer a una persona en la consideración pública.
Además, la defensa subraya que la libertad de expresión en el ámbito político no ampara la imputación gratuita de delitos o conductas gravemente deshonrosas cuando estas se formulan sin base factual suficiente.
“Acusar a un político en activo de beneficiar ilícitamente a su esposa constituye una imputación de comportamientos gravemente deshonrosos”, sostiene el documento.
La respuesta pública de Antelo
El propio Antelo reaccionó públicamente a las acusaciones a través de un mensaje difundido en la red social X, en el que rechazó cualquier intervención en la actividad profesional de su esposa y reclamó una rectificación.
En el mismo mensaje, el dirigente añadió que había solicitado a la dirección nacional del partido que rectificara las acusaciones y advirtió de que, en caso contrario, tendrían que acreditarlas ante la justicia.
Un conflicto en medio de tensiones internas
La controversia se produce en un contexto de tensión política dentro de Vox en la Región de Murcia, donde Antelo ha sido una de las figuras más relevantes del partido en los últimos años.
El dirigente ocupa actualmente responsabilidades institucionales en el Gobierno regional y ha desempeñado un papel central en la estrategia política de la formación en la comunidad autónoma. La aparición de acusaciones de esta naturaleza y su difusión mediática han trasladado el conflicto al ámbito público.
Reacciones y debate público
La difusión del requerimiento y del mensaje publicado por Antelo ha generado una amplia conversación en redes sociales, donde usuarios y comentaristas han expresado posiciones diversas.
Algunos participantes en el debate han reclamado mayor transparencia y la publicación de pruebas que respalden las acusaciones difundidas, mientras que otros han defendido que, en ausencia de evidencias, debe prevalecer la presunción de inocencia del dirigente.
También han surgido críticas hacia la difusión de acusaciones de este tipo en el contexto de disputas internas dentro de un partido político, al considerar que terminan trasladándose al terreno mediático y judicial.
Qué puede ocurrir ahora
A la espera de una respuesta oficial por parte de Vox, el requerimiento establece un escenario claro: si la dirección nacional del partido no emite una rectificación en los términos solicitados, la defensa de Antelo procederá a interponer acciones judiciales por vulneración del derecho al honor.
Ese escenario abriría la puerta a un procedimiento civil en el que podrían reclamarse indemnizaciones por daños morales, la declaración de intromisión ilegítima y la eventual publicación de una sentencia condenatoria.
Por ahora, el conflicto permanece abierto y su evolución dependerá de si el partido decide rectificar públicamente o si la controversia termina trasladándose a los tribunales.